Manos

just another unknown person

En medio de ese dolor deseé que alguien llegara

y me quitara, al fin,

las manos que me cubren los oídos

y convierten mi mundo en un ruido borroso

que no me deja respirar.

¿Cómo podría alguien hacerlo,

si de ellos son esas manos?

 

De esas manos que me ignoran

por más que grite,

por más que me haga notar,

por más que me quede.

 

Las manos que oscurecen mis ojos

y me esconden todo lo que podría haber sido,

todo lo que me pierdo

mientras aparento estar bien.

 

Manos que se aferran a mí,

de los pies a la cabeza,

no para sostenerme,

sino para reducirme,

para hacerme dudar de mi tamaño,

de mi lugar,

de mi voz.

 

Manos que me miran

pero no me ven,

que me escuchan

solo cuando insisto,

solo cuando ruego atención

como si sentir fuera un exceso.

 

Manos que aprendieron a creer

que siempre estoy feliz,

y por eso nunca preguntan,

nunca se quedan,

nunca profundizan.

 

Y es ahí,

cuando más sonrío,

cuando más entusiasmo muestro,

que la soledad se vuelve más pesada,

más evidente,

más mía.

 

Manos que sellan mi boca

y me enseñan a guardar el dolor

para no incomodar.

 

Las mismas manos que me llenan

de una tristeza tan profunda

que se instala en el pecho

y duele justo donde

el corazón debería sentirse hogar.

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