Bajo el agua.

Fernando Di Filippo Guerra

La arrogancia del soberano, la inclemencia del tirano, el estoicismo del emperador, la misericordia de los justos: no son virtudes ni defectos, sino nombres que el hombre repite para no admitir su ignorancia.

 

Arrogancia, inclemencia, estoicismo, misericordia: palabras que creen describir el mundo y apenas lo rozan. Atributos de la inadvertencia. Olvidos de una geometría caprichosa. Un universo movedizo de cualidades que se disfrazan de certezas. Un universo donde lo extinto todavía insiste y lo inédito se supone.

 

Soberano, tirano, emperador, justo: figuras imprecisas que el consciente dibuja como puede. Historias recientes, torcidas, que no encuentran casillero en el tablero de la vida. Destinos que se confundieron con su propio azar, juguetes de una estrella menor, de esas que no alcanzan a iluminar la noche.

 

Incontables diseños aritméticos —precisos y estériles— reclaman ser resueltos antes de una partida que aún no terminó y que acaso no haya comenzado nunca. No importa. Así vivimos. Así amamos, odiamos, sentimos. Lloramos y reímos como quien ensaya un gesto aprendido. Jugamos, crecemos, morimos: sumergidos en el mar de la duda.

 

Entonces el tiempo calcula su espacio. Acelera los pasos, desordena los afectos, confunde el orden. Todo queda a merced de una incertidumbre elemental: no saber.

 

Qué más da. Ayer ya fue. Hoy insiste en llamarse hoy. Mañana será —si debe ser— una conjetura.

 

Arrogancia, inclemencia, estoicismo, misericordia: sin el hombre no hubieran sido; con el hombre no lograron serlo.

 

Sin más vueltas que las de una circunferencia conteniendo su círculo, esa es nuestra vida. Así estaremos hasta no estar. Recordando un inicio que tal vez inventamos, ignorando un final que ya nos conoce.

 

Y es entonces, precisamente entonces, que bajo el agua y su silencio —ese ámbito del que nunca emergemos del todo— nacen, viven y mueren la arrogancia del soberano, la inclemencia del tirano, el estoicismo del emperador y la misericordia de los justos.

 

Fernando Guerra

03 01 2026

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    La genialidad alumbra tus preciadas estrofas estimado poeta y amigo Fernando
    Saludos afectuosos desde España
    El Hombre de la Rosa



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