El Colibrí y la margarita
Cuando volvía del pueblo una princesa perdió una margarita,
la llevaba en su cabello y la mano de un viento pasajero
la arrancó arrojándola al costado del camino que a diario transita.
Un colibrí sediento que pasaba, a verla no pudo ser ajeno.
Se arrimó con intenciones de quitarle su último hálito de vida,
necesitaba su néctar que lo proveería de alimento.
Desde lo alto de su vuelo pudo descubrirla enseguida
y desde allí inició su maniobra que lo mantenía hambriento.
Surcó el aire en picada como flecha teledirigida
y con su pico, cual letal arma, se lanzó sin impedimentos.
La margarita indefensa y moribunda se veía al fin de su vida.
-¡Por favor no lo hagas! –gritó la margarita ya sin aliento.
El colibrí decidido, haciendo caso omiso no se detenía.
-¡Por favor! ¿No te das cuenta que ya estoy muriendo?
Si me atacas no sacarás mucho de mí, ni tu hambre saciarías.
En cambio si me ayudas te acompañaré en tu solitario vuelo,
te enseñaré campos enteros de flores que encantadas donarían
parte de su néctar para que tú y yo sigamos sobreviviendo.
El colibrí la miró tiernamente a los ojos notando su agonía.
La margarita allí tirada, poco a poco se estaba muriendo.
El colibrí lo pensó detenidamente, su provecho postergaría.
La tomó en sus brazos delicadamente, y se alejó a vuelo lento.
Le dio agua y la cobijó con un velo de brisa.
Un rayo de sol descolgó desde el cielo
y con él le dio calor hasta que poco a poco recuperara vida.
Pero la margarita su color seguía perdiendo,
su cuerpo poco a poco se vaciaba de clorofila.
Los cabellos blancos de su cabeza se iban desprendiendo
y la tinta verde de sus manos se volvía amarilla.
¿Qué pasaba con esa margarita que poco a poco se iba marchitando?
Ni ella, ni el colibrí lo sabían…
Poco a poco el colibrí, de aquel fatigado cuerpo se fue enamorando
y ya no quería perder, por nada, a su amada margarita.
Recurrió entonces al curandero de la aldea. Un viejo búho de muchos años.
Uno de los mejores, pues trabajaba noche y día.
Luego de revisarla y estar seguro de su fallo
llamó al colibrí para darle una desconsolada noticia.
Su amada margarita en poco tiempo sería un abatido y marchito tallo.
Lo miró con pena por lo que pronto le diría:
-Está muy enferma –dijo mientras iba sus lentes sacando.
-Su enfermedad es rara en una flor, pero está enferma de “ENVIDIA”
y la envidia no se cura en ninguno de estos casos.
El colibrí contuvo una lágrima y volvió con su amada enseguida.
-¿Pero qué es lo que te está pasando? ¿Por qué la envidia te ha enfermado?
Preguntaba sin resignación el colibrí a su amada margarita.
-Es que conocí una piel más suave que la mía, y me gusta no sabes cuanto.
Contestó mientras se marchitaba más y más en su agonía.
-No solo que es más suave –continuó-, es más encantadora que mis encantos,
es que mis pétalos más perfumada y más tibia,
es más linda que cualquier flor del campo,
tiene ojos como medallones de almendras y mirada que acaricia.
Sus palabras son tan dulces como el néctar mismo,
y derriten con su calidez hasta el témpano más helado.
Sus labios parecen tan húmedos como una mañana con su rocío
y su sonrisa ha surcado el aire y me ha contagiado.
Ahora yo estoy muriendo en tus brazos por todo eso que envidio.
-¿Pero me quieres decir de quien estás hablando?
Interrogó el colibrí y por no llorar hacía sacrificio.
-Ella es la princesa “GABRIELA”, quien me arrojó de su cabello
cuando al pueblo estaba regresando.
Y por ser mucho más bella que yo
me estoy muriendo de envidia y me estoy marchitando…
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Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de enero de 2026 a las 19:30
- Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a Gabriela. La de la piel más suave y perfumada, la de los labios de Rocío y la de los ojos de almendras.
- Categoría: Fábula
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu, William Contraponto, Poesía Herética

Offline)
Comentarios1
Loas a Gabriela querido poeta.
Preciosas letras.
Abrazos y gracias.
Gracias a vos ElidethAbreu, por leernos y por tu comentario. Es una forma distinta de decir lo que veo y resalta en los atributos de mi amada Gabriela. Saludos poetisa amiga!!
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