Adrián, mientras vos dormís, yo no puedo. Algo tuyo me desvela.
Capaz me soñás, y yo lo siento en la piel… por eso este insomnio que no quiere irse.
Porque la atracción que siento por vos no aparece de a ratos. Me pasa todos los días. Se instala. Se queda. Y no solo me gusta: me enciende.
Se vuelve deseo. De ese que no pide permiso y te despierta todo lo sensorial sin siquiera tocar. Un deseo que se siente en la piel, en el pecho, en la cabeza.
Te quiero conmigo en una siesta. De esas que no se planean. Las que se vuelven lindas solas. Un rayito de sol entrando por la ventana, la habitación apagada, el mundo en pausa. Algo que empezó siendo mañanero y terminó siendo siesta… sabés perfecto a lo que me refiero.
Quiero que tu piel choque con la mía. Sentir la suavidad de todo vos. Que me tengas cerca, tan cerca que no haga falta hablar. Que percibas mi olor a limón, con ese toque de vainilla que me sale sin querer, porque eso soy.
Que me veas despeinada, con los labios rojitos, la cara hinchada de tanto estar en la cama. Así. Real. Y que eso te despierte ganas.
Quiero que me desees así. Sin armarme, sin corregirme, sin taparme.
Quiero sentir que me mirás y que tu deseo crece por verme tan yo, tan Roma. Que me tengas a tu merced y que yo esté ahí, entregada, sin tapujos, sin vergüenza. Pura. Abierta. Con ganas.
Quiero que quieras explorarme con los sentidos. Olerme. Sentirme. Quedarte mirándome como si no hiciera falta nada más. Y que en ese silencio digas sin decir; dale roma acá me quedo.
Porque yo quiero eso de vos también. Quiero saber a qué olés. Tocarte. Descubrir cómo besás cuando no hay apuro. Saber qué tan enredado están tus rulos… o cómo puedo yo enredarlo más.
Dios mío, es increíble lo que hace la imaginación cuando hay deseo de verdad.
Me quedo acá, pensándote, mientras vos dormís en otra esquina del mundo. Ojalá me sueñes. Yo lo hago. Con estos ojos verdes, bien abiertos, te sueño despierta.
Qué ganas de decirte todo esto en la cara. Reírme un poco nerviosa. Y que vos, con una sonrisa tímida, me respondas sin hablar.
Me gustás tanto que me desgarra el corazón, pero no de tristeza. De ganas. De espera. De no poder tenerte hoy ni mañana.
Pero algún día la vida va a juntarnos. Estoy confiada, lo juroo. Tal vez sea un 20, un 21… un día cualquiera que nos encuentre. Porque lo nuestro se apremia incluso en la distancia.
Mientras tanto, imagino. Pienso. Deseo. Y te anhelo.
-
Autor:
ROMA (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de enero de 2026 a las 04:42
- Comentario del autor sobre el poema: La imaginación hace lo que quiera conmigo… y yo no hago nada por frenarla. Me gustas mucho, ojala pudiera recorrer esas palabras, acompañadas de un beso, donde la suavidad de los labios se fusionen. Lo que me gustás ya no entra en palabras , qsy.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 4

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.