Le petit mort

Makoto yuki

Recorro tu piel como un manuscrito,
Cada línea tiene un verso bendito,
Poso mi lengua, lo hago despacio,
Gozando el juego, sin dar espacio.

Te beso y paso a la introducción,
Rozo tus labios con la intención.
Abres la boca, no hay ni una voz,
Mojas mi dedo... te abro veloz.

Como un buen libro, lo abro con calma,
Acaricio y siento el fuego en el alma.
Llego a tu clímax, no me detengo,
Mi boca explora, aún te sostengo.

Ya reconozco tu arquitectura,
Eres mi clásico de escritura.
Tu portada guarda mi admiración,
Y tu interior, pura revelación.

Muere tu cuerpo, luego regresa,
Me das tus brazos, tu alma confiesa.
Me miras fuerte, sin decir más,
Como marcando dónde tú estás.

Soy tu separador en la pasión,
Sé dónde empieza la conexión.
Dónde besar, dónde morder suave,
Dónde el placer no pide que acabe.

Te conozco ya sin ver el texto,
Cada rincón tuyo tiene contexto.
Me volví sabio con tu placer,
Me hice tu hombre... tú mi mujer.

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Comentarios +

Comentarios3

  • El Hombre de la Rosa

    Precioso y preciado tu genial poema estimado poeta y amigo Zadok
    Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España.
    Feliz entrada del nuevo 2026
    El Hombre de la Rosa

  • Bolívar Delgado Arce

    Muy buen poema. Sobrio, profundo. Felicitaciones.

  • Llaneza

    Grato pasar y leer tu poema.

    Bienvenido Zadok.



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