Cuando miro a tus pupilas
me recuerdo en ti,
o preveo mi reflejo.
Pámpanos tristes
cuelgan de tus ojos
y la propia hiedra
de las caracolas.
Estás cansada,
ya lo sé,
de las alarmas,
de los insomnios,
de la propia vida.
¿Y quién sabe acaso
tu dolor al despertarte?
Y no cabe la tregua del sueño,
pues siempre se acerca otra mañana
hasta que el hilo se tense y se rompa
¿pero para cuando?
Hasta que el hado disponga
de tu suspiro,
¿pero para cuando?
Mientras tanto dueles,
te atosiga el viento
y la nimia mañana.
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Autor:
Poeta De La Otra Esquina (
Offline) - Publicado: 31 de diciembre de 2025 a las 09:10
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, EmilianoDR

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