La niña, el árbol y las arrugas del tiempo

Ysabel Gonzalez

 

En medio del bosque vivía un árbol anciano, con arrugas profundas y recuerdos lejanos. Sus ojos entreabiertos guardaban una calma pesada, como quien atesora secretos en el alma. Miraba con ternura a la pequeña criatura que se acercaba con curiosidad.

 

La niña lo observó, y muy despacito se acercó. Al tenerlo enfrente, levantó la vista hacia su rostro y, tocando sus arrugas, preguntó en voz bajita:

 

—¿Por qué estás tan viejo y arrugadito? —¿Acaso eres un árbol abuelo?

 

El árbol sonrió levemente y respondió con dulzura:

 

—Mi niña, cada arruga guarda una historia. Son huellas que el tiempo labró en mí: lluvias, abrazos, silencios que me han acompañado. Y sí… quizás soy un árbol abuelo, porque he prestado sombra a muchos sueños y escuchado risas que ya se han ido. mi tronco, un corazón que late despacito entre las hojas.

 

La niña llena de curiosidad por lo que acaba de escuchar, apoyó su mejilla en el tronco  y murmuró ¿me dejarías escuchar?

 

Y mientras lo hacía lo miro a los ojos  mientras le decía con una sonrisa traviesa —¿Y si te hago cosquillas, las sientes y también te reirías?

 

En ese momento el ambiente se llenó de una mágica complicidad, y sin esperar respuesta la niña con aquel juego de preguntas  continuo:

 

—¿tus ojos están tristes? Se nota que han llorado

 

—He llorado y he reído —dijo el árbol—. Mis ojos han visto crecer la luna, y también a los pájaros usar mis ramas como cunas.

 

La niña tocó sus manos rugosas y entumecidas.

 

—¿Ya no puedes abrazar?

 

—Sí puedo, mis ramas son como brazos que aprendieron a esperar, pero ahora abrazo despacio, para que el momento no se escape.

 

Se hizo un breve silencio, entonces, de entre sus ramas, se le escuchó decirle con voz estremecida:

 

—Te confiaré un secreto: envejecer es hermoso. Es transformación, y más aún cuando se hace con amor. Porque el alma nunca se arruga, siempre florece.

 

La niña  con sus ojitos llenos de dulzura  y saltando de felicidad a él esto le respondió:   

 

¡Entonces, envejecer es hermoso!... sabes  es como  jugar a cambiar de disfraz, en ti cada arruga es un traje nuevo, es como dejar que el tiempo con acuarelas pinte en tu piel los recuerdos.

 

El árbol la miró y asintió  con ternura

 

Desde su inocencia, la niña comprendió que aquellas arrugas no eran señales de pérdida, sino huellas de vida, guardianas de historias que el tiempo había regalado. Porque el tiempo no roba: entrega raíces que abrazan la tierra, recuerdos que perfuman el aire y hojas que siguen latiendo en silencio. No es perder juventud, sino ganar memorias, abrazos más sabios y raíces más profundas. El tiempo nos transforma, y cuando se vive con amor, el alma nunca se arruga: siempre florece.

 

Conmovida, se acercó despacio, y él la recibió con los brazos abiertos. Ambos se abrazaron, y en ese gesto el tiempo se detuvo.

  • Autor: Ysabel Gonzalez (Offline Offline)
  • Publicado: 30 de diciembre de 2025 a las 08:54
  • Comentario del autor sobre el poema: Al escribir me sentí como esa niña traviesa y curiosa que dialoga con el árbol abuelo. Me convertí en ella para que cada palabra fluyera con verdad y emoción. Fue un encuentro mágico: yo también apoyé mi mejilla en ese tronco imaginario, escuché sus secretos, y descubrí que envejecer es hermoso cuando se vive con amor. La imagen que acompaña este cuento refleja ese instante de complicidad y ternura. En ella está la niña que fui, Escribí desde el corazón, y al hacerlo, florecí también. Fue hermoso, porque comprobé que escribir también es abrazar, ¡abrazar la memoria, el tiempo y la ternura que nunca se arruga!. Ese abrazo final no es solo entre dos personajes: es el abrazo entre generaciones.
  • Categoría: Cuento
  • Lecturas: 22
  • Usuarios favoritos de este poema: Augusto Fleid, Anduriña, Lualpri, **~EMYZAG~**, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Vientoazul, La Hechicera de las Letras, EmilianoDR, ♦️ΔLCIDΞϟ ♡⚔︎, Mª Pilar Luna Calvo, Poesía Herética, rosi12
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Comentarios +

Comentarios5

  • racsonando

    Perfecto encuentro. Siempre es necesario escuchar esas voces que se han ido guardando en nuestro interior; dejar escapar, un suspiro, un susurro, una lágrima y que ese niño o niña interior nos hable con su dulzura hermana.
    Bendecido día.

    • Ysabel Gonzalez

      Esa niña guio mis manos en ese encuentro intimo entre la sabiduría y la inocencia. Gracias por la visita

    • racsonando

      Perfecto encuentro. Siempre es necesario escuchar esas voces que se han ido guardando en nuestro interior; dejar escapar, un suspiro, un susurro, una lágrima y que ese niño o niña interior nos hable con su dulzura hermana.
      Bendecido día.

    • El Hombre de la Rosa

      Te deseo una feliz entrada del año 2026
      Desde España te saluda Críspulo
      El Hombre de la Rosa

      • Ysabel Gonzalez

        Poeta Críspulo, gracias por tus buenos deseos , los cuales tambien te reenvió desde estas tierras Venezolanas

      • La Hechicera de las Letras

        —Enseñas que el tiempo no viene a robar, sino a dejar marcas con propósito. Que envejecer no es caer en ruina, sino transformarse en archivo vivo. Cada arruga es memoria condensada, cada silencio una lección aprendida.

        Miró el fuego un instante y continuó:
        —Muestra que la vejez sólo duele cuando se la mira con miedo. En cambio, cuando se la observa desde la inocencia —esa mirada limpia que aún no aprendió a despreciar lo frágil—, el paso del tiempo se revela como una forma de riqueza.

        Levantó un dedo, como quien precisa una verdad:
        —El árbol no está cansado: está lleno. Ha visto, ha sostenido, ha esperado. Eso es envejecer con sentido. No perder fuerza, sino cambiar su uso.

        Concluyó, casi en un susurro:
        —El cuerpo se modifica, sí. Pero la esencia no se marchita. Cuando la vida se vive con amor, el alma no se quiebra ni se arruga: se vuelve más capaz de abrazar.


        Lo que debes corregir para futuras publicaciones: Cuando las palabras se adornan en exceso, la emoción deja de insinuarse y empieza a explicarse. lo que se pone en razón pierde sutileza: ya no susurra, insiste. No es que falte sentimiento, es que sobra énfasis… y en ese exceso, la delicadeza se retira en silencio.

        La Hechicera de las Letras.

        • Ysabel Gonzalez

          Agradezco profundamente tu observación, es verdad que en este cuento me dejé llevar tanto por la emoción de la imagen que terminé quizás adornando de más, intentando que el lector viera exactamente lo que yo sentía. En la literatura infantil la sutileza es un arte que aún estoy puliendo, en ella lo más difícil es dejar que el sentimiento vuele sin empujarlo.

          Tu crítica me ayuda a entender que debo confiar más en la mirada del lector y menos en el énfasis de mi pluma. Tomo tu consejo para aprender a confiar más en la fuerza de la historia y menos en el énfasis de los adjetivos. Me encantó esa frase de que " La delicadeza se retira en silencio'" , la guardaré como brújula para mis próximos textos. Gracias por leerme con tanta atención.

        • rosi12

          La niña llena de curiosidad por lo que acaba de escuchar, apoyó su mejilla en el tronco y murmuró ¿me dejarías escuchar? GRACIAS POR COMPARTIR SALUDOS DE AMISTAD Y AFECTO

          • Ysabel Gonzalez

            ¿Y si te hago cosquillas, las sientes y también te reirías? fragmentos que dibujan en nuestra alma una sonrisa , gracias por leerme

            • rosi12

              GRACIAS A TI POR COMPARTIR QUE TENGAS UN BUEN DIA



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