MI PENSAMIENTO DE SOLEDAD

Quinteros Fabian

 

                 MI PENSAMIENTO DE SOLEDAD

   Sentado en el silencio, bajo un techo cansado de esperar, me abrazo las rodillas como quien intenta no desarmarse.
   La soledad se sienta a mi lado sin pedir permiso, me habla de lo que fui, de lo que di, y de lo que no supieron cuidar.
  El desamor pesa, no grita, se queda quieto en el pecho, como una pregunta sin respuesta, como un “¿por qué?” que nadie contesta:
        Hubo amor, sí, lo hubo.
  Lo di con las manos abiertas, con el alma sin cerraduras, y aun así me quedé vacío.
  Mis días difíciles me enseñaron que bajar los brazos no siempre es rendirse, a veces es descansar del golpe, respirar hondo, juntar fuerzas en silencio.
   Miro al frente, aunque duela, porque incluso sentado en el piso, rodeado de ruinas y recuerdos, sigo de pie por dentro.
  Y aunque hoy me sienta solo, sé que este hombre pensativo todavía cree en el amor, aunque le haya roto el corazón.

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Comentarios1

  • JUSTO ALDÚ

    El texto despliega una prosa íntima y contenida donde la soledad no es grito, sino presencia que acompaña y dialoga. La voz reflexiona desde la quietud del cansancio, convirtiendo el desamor en aprendizaje y no en derrota, y haciendo del silencio un espacio de reconstrucción interior. Hay una dignidad serena en reconocer la herida sin renunciar a la esperanza: caer no implica desaparecer, y descansar no es rendirse. El cierre reafirma una fe obstinada en el amor, lo que otorga al conjunto una hondura humana y honesta, donde la fragilidad convive con una firme voluntad de seguir creyendo.

    Saludos y que pases un feliz año.



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