Me quedé sin vida,
sin pena, ni prisa,
me quedé alelada
tristona, olvidada
dentro la maraña
de cosas que pasan
en la enredadera
de vidas pasadas
y las alegrías
de las nuevas vidas.
Te escuché sin verte,
te sentí muy dentro,
llorando en el suelo
para preguntarte
si allá todavía
seguís esperando
alguna palabra
toda retorcida
para darle aliento
a un verso de vida.
Me quedé despierta
por horas malditas
que nada encontraban
en la tardecita
mientras que los soles
de las margarritas
iban saludando
la luna escondida.
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Autor:
Lucy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de diciembre de 2025 a las 11:09
- Categoría: Triste
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Poesía Herética, Sierdi, El Hombre de la Rosa, Lualpri, Jose de amercal, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
¡Qué corazón tan bello!
¡Qué, potente que es!
La reina no conoce los pensamientos del rey.
Ni el rey, los de su reina. Tal vez el rey piensa igual que la reina. No lo sé. Lo único que sé, es que tiene los más bonitos pensamientos.
Un abrazo amiga.
Me gusta la idea de ser reina y vivir con el rey. Como vos decís, quizás el secreto de vivir tantos años juntos es el tener que guardar pensamientos que se dan por sentados. Gracias.
Muy bonito Lucy.
Como siempre, gracias.
Un fuerte abrazo.
No hay de qué. Muy amable.
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