No hay relojes en el alma.
Solo ecos.
Solo un pulso que se repite
en diferentes cuerpos, en distintos cielos.
El tiempo es un truco de la mente,
una sombra que finge avanzar,
mientras todo —absolutamente todo—
permanece quieto, latiendo.
Nacemos, morimos, renacemos,
pero es siempre el mismo instante
repitiéndose con nuevos nombres,
con nuevas lágrimas, con nuevas risas.
La muerte no llega:
es un espejo que se apaga
para que veas tu luz sin distracción.
¿Y el futuro?
Un recuerdo aún no recordado.
¿Y el pasado?
Un sueño que sigue soñándote.
Solo el ahora es real.
Y en él,
tú y yo
somos eternos.
Antonio Portillo Spinola
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de diciembre de 2025 a las 07:20
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Jose de amercal, Carlos Baldelomar, Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu
- En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.

Offline)
Comentarios1
Sin palabras el cerezo florece en la primavera.
SALUDOS
Estimado Carlos Eduardo,
Qué hermosa y precisa respuesta. Tu frase me recuerda que, mientras nosotros buscamos palabras para atrapar el misterio, la vida simplemente sucede en su perfección silenciosa.
Si el poema es el pensamiento que intenta comprender la eternidad, tu cerezo es la prueba viviente de ella. Al florecer "sin palabras", nos enseñas que la belleza no necesita explicaciones ni relojes; solo necesita el momento adecuado para manifestarse.
Gracias por aportar esa imagen de frescura y ciclo natural a estos versos sobre el alma. Hay mucha paz en entender que, al final, todos somos ese mismo pulso que hace florecer al cerezo y que nos permite encontrarnos en este "ahora" eterno.
Un saludo afectuoso.
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