UNA PUERTA AL INFIERNO (realismo mágico)
Capítulo II
Durante los primeros días, el mundo pareció obedecer.
Élodie despertó con una ligereza desconocida, como si alguien hubiera barrido los restos de ansiedad de la casa. El mar brillaba con una mansedumbre sospechosa y los perros ya no aullaban de noche. Incluso Maître Kòfi, al verla marcharse aquella madrugada, creyó —por un instante culpable— que tal vez los espíritus habían sido indulgentes.
El mensaje llegó al tercer amanecer.
-I can’t stop thinking about you.
Michael escribía desde Miami con una insistencia nueva, febril. Llamadas a deshoras, silencios prolongados, disculpas sin delito aparente. Decía sentirse extraño, como si alguien le hubiese cambiado el pulso del corazón. Su esposa —confesó— le resultaba lejana, casi transparente.
Élodie sonrió.
El amarre funcionaba.
Pero el amor impuesto nunca camina solo.
A la semana, Michael aterrizó en Martinica sin aviso previo. No traía equipaje suficiente ni un plan claro. Sus ojos, antes brillantes, tenían ahora un cansancio antiguo, como si hubiese cruzado varios sueños sin dormir en ninguno.
—Tenía que verte —repitió varias veces—. Algo me empujó.
Se abrazaron con una urgencia que no conocía ternura. Aquella noche, el deseo fue torpe, casi mecánico, y Élodie notó que Michael murmuraba palabras que no eran suyas, sílabas ásperas, restos de lenguas que ella había escuchado en la choza del palero.
—¿Qué dices? —preguntó, inquieta.
—Nada… —respondió él—. A veces siento que alguien me habla mientras duermo.
Los sueños comenzaron entonces.
Michael despertaba empapado en sudor, jurando haber visto una puerta en medio del océano, una puerta sin marco, flotando. Decía que algo lo observaba desde el otro lado, paciente, como quien ya ha sido prometido.
Élodie, en cambio, empezó a perder recuerdos pequeños: el rostro de su madre, el sonido exacto de su risa infantil, el nombre de una canción que siempre la calmaba. Cosas mínimas… pero irrecuperables.
Regresó al manglar.
Kòfi estaba más encorvado, como si el ritual le hubiera añadido años de golpe. No tocó a Élodie cuando la vio.
—El amarre prendió —dijo ella, con una mezcla de orgullo y temor—. Él me pertenece.
El palero negó despacio.
—Nadie pertenece —respondió—. Lo que hiciste fue tensar los hilos del destino. Y el destino no tolera manos torpes.
—Quiero que lo sueltes de todo —exigió—. De su esposa, de sus dudas, de sus miedos.
Kòfi cerró los ojos. El tambor, colgado de una viga, vibró solo, sin ser tocado.
—No fui yo quien respondió aquella noche —confesó—. Yo llamé a los guardianes… pero contestó otra cosa. Algo viejo. Algo que no ama: cobra.
Élodie sintió frío.
—Corrígelo.
—No se corrige lo que ya cruzó —dijo Kòfi—. Se paga.
Esa misma noche, Michael intentó marcharse. Dijo que necesitaba volver con su esposa, que sentía que la traicionaba incluso al respirar. Pero al llegar al muelle, cayó de rodillas, retorcido por un dolor invisible.
—No puedo irme —sollozó—. Cada vez que lo intento… algo me ahoga.
Las sombras se alargaron. El mar comenzó a golpear con violencia inexplicable. En la casa, los espejos devolvían reflejos atrasados, como si dudaran de la realidad.
Élodie entendió, tarde, que el amarre no había unido corazones, sino jaulas.
Aquella madrugada, Maître Kòfi oyó cómo los tambores sonaban bajo tierra, desde lugares donde no debía haber música. La puerta seguía abierta.
Y lo que había pasado al mundo de los vivos no tenía intención de marcharse sin cobrar lo prometido.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de diciembre de 2025 a las 10:21
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 31
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Comentarios5
Y lo que había pasado al mundo de los vivos no tenía intención de marcharse sin cobrar lo prometido.
Excelente, amigo Justo.
Muy bueno.
Abrazo.
Muchas gracias Luis por tu visita y comentario.
Que tengas una buena semana.
Saludos.
Interesante esta parte II.
Elodie se da cuenta de que el amarre tenía una espada de doble filo." No se podía volver atrás lo que se había atado."
No se puede jugar con fuerzas que desconocemos.Ni se puede dejar que otros decidan en contra de los sentimientos de las personas.
Hay sentimientos, de impotencia, miedo, angustia... pero no de amor, porque la fuerza liberada no viene del amor, sino de su ausencia.
Se da cuenta de que " el amarre no abre corazones, sino jaulas". O sea, que nos hace esclavos y dependientes de esas fuerzas.
Muchas gracias por este cuento que nos hace reflexionar, Justo.
Un abrazo fraterno.
Muchas gracias por tu lectura tan atenta y profunda. Has captado con gran claridad el núcleo de esa parte del relato: la conciencia tardía de que intervenir en la voluntad ajena tiene consecuencias que no se pueden desatar sin costo. Tu reflexión sobre el amarre como una fuerza nacida de la ausencia de amor, y no del amor mismo, es especialmente lúcida. Coincido plenamente en esa imagen de la jaula: lo que pretende unir termina restringiendo, generando dependencia, miedo y pérdida de libertad. Aprecio mucho tu comentario y el tono reflexivo con que lo compartes.
Recibe un abrazo fraterno y mi gratitud sincera por el diálogo que propones.
Muchas gracias por tu profunda respuesta, Justo.
Un abrazo fraterno.
Excelente amigo Justo, un verdadero torrente imaginativo en frases metafórica y en ideas que fluyen para mover nuestra imaginación y despertarla porque es hora de salir a sembrar.
Muchas gracias por tu visita, lectura y comentario.
Saludos
👍👍
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este impresionante y extraordinario relato concerniente al (realismo mágico) Capítulo II que fusiona elementos sobrenaturales con una prosa evocadora y rica en imágenes. De este modo, el narrador, mediante su lenguaje metafórico, ha sabido crear una atmósfera de misterio y tensión, en la que se exploran temas de gran relevancia como el destino, la obsesión y las consecuencias de desafiar las fuerzas ocultas. En este sentido, la historia se articula en torno a una trama de ataduras y apropiación, donde el afecto se torna en una trampa y la verdad se desvía, envolviendo al lector en un mundo de inquietudes y augurios.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Muchas gracias por tus generosas palabras y por una lectura tan precisa y reflexiva. Me satisface que hayas percibido con tanta claridad el entramado del capítulo y el uso del realismo mágico como vía para explorar zonas complejas del deseo, la obsesión y sus consecuencias. Coincido contigo en que la tensión nace justamente de ese cruce entre lo afectivo y lo oscuro, donde la búsqueda de control termina deformando la verdad y convirtiendo el vínculo en una trampa. Aprecio especialmente tu mirada analítica sobre la atmósfera y los temas de fondo, porque enriquecen el sentido del relato y lo abren al diálogo. Recibe un cordial saludo y un fuerte abrazo, con mi sincero agradecimiento.
Genial y hermoso tu preciada prosa literaria estimado poeta y amigo ânameño Justo Aldú
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias Críspulo por tu visita, lectura y comentario.
Saludos hasta España.
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