He pedido a Dios respuestas
a una duda que me desvela en silencio:
si debo seguir a mi corazón,
torpe, terco y enamorado,
o a esta mente mía
que me castiga cada noche con tu ausencia.
En lo divino encuentro un poco de paz,
un refugio breve para no caer;
pero es en tus ojos donde vive el ángel
que me pierde y, aun así, me salva.
Tu mirada me nombra, me rompe, me enciende,
me lleva de la calma a la locura
sin pedirme permiso.
Dejaré que el tiempo decida por nosotros,
si soy un dormido que te sueña
o un necio que aún te espera;
o si, amándote así,
todavía camino en la dirección correcta.
-
Autor:
SR. OSO (
Offline) - Publicado: 15 de diciembre de 2025 a las 00:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: Eduardo Rolon, Antonio Pais, Santiago Alboherna, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.