Capítulo I
La isla de Martinica respiraba lento aquella noche, como si el mar hubiera aprendido a contenerse. Las palmeras crujían con un susurro antiguo y el aire olía a ron derramado, salitre y promesas rotas. Nadie vio llegar a Élodie, salvo los perros flacos que duermen con un ojo abierto y la luna, que todo lo anota.
Élodie caminaba descalza. No por humildad, sino porque la desesperación no soporta zapatos. Traía en el pecho un nombre extranjero —Michael— pronunciado como una herida. Gringo de Miami, casado, sonrisa de postal y juramentos que se evaporaban al amanecer. Él le había dicho love, y ella había escuchado eternidad. Error frecuente entre los vivos.
El palero vivía al borde del manglar, donde la tierra se vuelve indecisa y el agua aprende a mentir. Lo llamaban Maître Kòfi, y decían que había nacido dos veces: una de mujer y otra de tambor. Su choza estaba rodeada de botellas enterradas, cráneos blanqueados por el sol y símbolos trazados con carbón y sangre seca.
—No busco daño —dijo Élodie apenas cruzó el umbral—. Solo amor.
Kòfi levantó los ojos. Eran viejos, profundos, como pozos que ya han visto caer demasiadas cosas.
—El amor no se amarra —respondió—. Se invoca o se pierde.
Ella sacó la fotografía: Michael abrazando a su esposa frente a un yate. La imagen tembló en el aire como si presintiera su destino.
—Quiero que me elija —susurró—. Que me vea. Que la deje.
El palero no sonrió. Tomó la foto, la acercó al fuego y la retiró antes de que ardiera.
—Todo amarre es una violencia —dijo—. Y toda violencia deja eco.
Aun así, preparó el círculo.
Los tambores comenzaron cuando el sol terminó de morir. Boumbá… boumbá… boumbá. No eran manos humanas las que golpeaban, sino la memoria de otras manos, de otras vidas. El suelo vibró. Las sombras se estiraron como animales despertando.
Kòfi dibujó signos con polvo blanco: cruces torcidas, espirales, nombres que no debían pronunciarse. Murmuró palabras en lenguas que no figuran en los diccionarios:
—Elegguá abre camino… Papa Legba, barre la puerta…
Élodie repitió sin entender. El miedo, cuando es intenso, se vuelve obediente.
El ron fue vertido sobre la tierra. El gallo negro gritó antes de caer. La sangre marcó el círculo como un reloj sin horas. El viento se detuvo.
—Concéntrate —ordenó Kòfi—. Piensa en su voz.
Ella lo hizo. Y algo respondió.
No fue dulce.
No fue amor.
El aire se rasgó como tela vieja. El fuego cambió de color. Los tambores se aceleraron, fuera de ritmo, como un corazón en pánico. Kòfi retrocedió un paso.
—No… no tú —murmuró.
Una presencia se deslizó por el círculo. No tenía forma fija: a veces sombra, a veces sonrisa, a veces un olor a hierro y azufre. La choza crujió como si respirara al revés.
—¿Quién me llama? —dijo algo que no usó boca.
Élodie cayó de rodillas. Sintió que alguien le tocaba los recuerdos, uno por uno, con dedos fríos.
—Cierra —gritó Kòfi—. ¡Cierra ahora!
Pero la puerta ya estaba abierta.
No era una puerta visible, sino una grieta en la realidad, un error cometido en voz alta. Desde allí llegó un murmullo de pasos, de risas antiguas, de promesas que nunca fueron hechas para cumplirse.
—El amor que pides —dijo la voz— tiene precio.
El gallo muerto volvió a moverse. El mar, a lo lejos, rugió.
Élodie quiso huir, pero ya no sabía dónde terminaba su cuerpo y dónde comenzaba el deseo. El nombre de Michael ardía como una marca.
Kòfi alzó el bastón y golpeó el suelo tres veces.
—Esto no es un juego —dijo, más para sí que para ellos—. He abierto lo que no debía.
La llama se apagó.
El silencio cayó de golpe.
Cuando la noche volvió a respirar, nada parecía distinto… salvo que, en algún lugar entre los mundos, algo había sido invitado.
Y las puertas, cuando se abren, no siempre recuerdan cómo cerrarse.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025
El babalao consulta, aconseja, advierte.
Otros atan, sugieren, interfieren.
Y no es un detalle menor: dentro de muchas tradiciones se considera que usar el conocimiento sagrado para forzar el amor es como pedirle a un oráculo que mienta. Puede hacerlo… pero el precio suele pagarse con intereses invisibles.
El Palero o palera (Palo Monte): aquí el ritual se vuelve más áspero, más de raíz y cementerio. El amarre puede ser visto como un pacto con fuerzas más terrenales y sombrías.
Santeros y santeras (olorishas): especialmente en prácticas populares o sincréticas. Algunos trabajan “endulzamientos” más que amarres, buscando suavizar voluntades, no encarcelarlas.
Houngan o mambo (vudú haitiano): realizan trabajos de unión, atracción o dominio, siempre bajo la lógica del lwa y del equilibrio ritual.
***
En la literatura caribeña, el mundo espiritual no entra por la puerta: se filtra por las grietas. El babalao y el “amarrador” no son solo personajes rituales, sino metáforas vivas de dos formas de enfrentar el deseo y el destino.
El babalao suele aparecer como una figura grave, casi astronómica: lee caracoles como quien descifra constelaciones. No persigue, interpreta. En la narrativa, es el guardián del orden invisible, el que sabe que el amor no se fabrica, se revela. Habla poco, advierte mucho, y cuando calla, su silencio pesa más que un conjuro. Es el sabio que conoce el precio de alterar el rumbo y por eso rara vez toca el timón.
El amarrador, en cambio, es el alquimista del anhelo. Vive en los márgenes: patios traseros, casas donde las velas sudan cera como si lloraran. En la ficción suele ser ambiguo, seductor y peligroso, porque encarna la pregunta central del Caribe literario:
¿hasta dónde puede llegar el deseo antes de convertirse en violencia espiritual?
Sus rituales no siempre funcionan, pero siempre transforman: al amante, al amado, o al lector.
Entre ambos personajes se teje una tensión narrativa constante:
destino versus voluntad,
oráculo versus hechizo,
amor revelado versus amor fabricado.
De ahí nace buena parte del suspenso, del terror sutil y del realismo mágico oscuro que caracteriza a esta literatura.
Algunas referencias bibliográficas para que vean que cuando se escribe hay que hacerlo basados en la lectura, en la investigación. Mis antepasados vinieron de la isla de Martinica.
Alejo Carpentier – El reino de este mundo
Fundamental. El vudú, el poder espiritual y la historia se funden en una prosa barroca donde lo ritual es tan real como la sangre.
Mayra Montero – La última noche que pasé contigo y Del rojo de su sombra
Especialmente Del rojo de su sombra, donde el vudú haitiano aparece con erotismo, violencia y destino trágico.
Manuel Zapata Olivella – Changó, el gran putas
Una epopeya afroamericana donde los dioses africanos caminan entre esclavos, amantes y rebeldes. Aquí el ritual es historia viva.
René Depestre – Hadriana en todos mis sueños
Vudú, erotismo, muerte y carnaval. La espiritualidad afrocaribeña aparece como un hechizo colectivo.
Miguel Barnet – Biografía de un cimarrón
No es ficción pura, pero su oralidad y su mundo espiritual alimentan toda la literatura posterior.
Lydia Cabrera – El monte
Texto clave para entender Palo Monte, santería y creencias afrocubanas. Más antropológico, pero profundamente literario.
Zora Neale Hurston – Tell My Horse
Crónica fascinante sobre Haití y el vudú, escrita con mirada poética y curiosidad narrativa.
Estas obras no enseñan rituales: enseñan consecuencias. En ellas, el amor amarrado rara vez termina bien, y el oráculo nunca se equivoca, solo espera.
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de diciembre de 2025 a las 12:36
- Comentario del autor sobre el poema: Para mi es importante dejar algo en claro en materia de derechos humanos. Respóndanse estas preguntas: Usted tiene derecho a la vida?.... Ud. tiene derecho a la educación?.... Tiene derecho a un techo o vivienda?... Derecho a la educación?... A un trabajo?.... pues si la respuesta es afirmativa. Sépalo, estos son derechos humanos insoslayables e irrenunciables, No existe tal cosa de que tu tienes más derechos que otros. Todos somos iguales. Y hay un derecho inherente solo a las mujeres... El derecho a amamantar, si no lo sabía, sépalo. Los Derechos humanos siempre han existido, desde los tiempos antiguos hay antecedentes de ellos entre la cultura romana, por ejemplo El ius audiendi o derecho a ser oído. Otra cosa es que sean violados o no se respeten. Es nuestro deber exigirlos, ENTIENDASE BIEN "EXIGIRLOS" no insultar ni tratar de imponer nada a nadie porque yo creo que tu no debes hacer esto o aquello.Esto último no es más que una falta de respeto.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 42
- Usuarios favoritos de este poema: Violeta, Eduardo Rolon, William Contraponto, Tommy Duque, Javier Julián Enríquez, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Classman, racsonando, Poesía Herética, Hernán J. Moreyra, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, rosi12

Offline)
Comentarios7
Que extraudinaria historia Justo , y el resumen que dejas bajo de ella tan interesante como tu relato, una noble investigación que una se queda por querer saber más. tu comentario es muy razonable Lic. TE FELICITO Y TE RESPETO, Saludos.
Violeta, amiga de todos los tiempos. Mi musa hace algunos años e inspiradora de buenos versos. Te agradezco tu visita, lectura y comentario.Este es un tema inspirado por Ellideth Abreu ya que ella está escribiendo sobre la literatura afrocaribeña con raíces negroides.
Recibe un fuerte abrazo.
JUSTO
En el poema Rituales De Magia Blanca le comentaba a Eli que decia mi madrecita que mi tatara abuela era bruja buena, curaba el mal de ojos entre otras cosas y su sabiduria se la llevo con ella, .... Gracia JSUTO.
🌹
Extraordinariamente atrapante es la historia que comenzaste a relatar.
Me saco el sombrero ante ti.
Van mis gracias, mi aplauso y mi respeto.
Ten un excelente domingo, estimado amigo Justo.
Fuerte abrazo!
Gracias Luis por leer y comentar el capítulo I del relato en realismo mágico. Tu sabes que eres y seguirás siendo un buen amigo. Nacional de una nación a que admiro mucho.
Espero que también tengas un buen domingo.
Correspondo a tu abrazo.
JUSTO
Gracias hermano, cuídate!
Muchas gracias, amigo JUSTO, por compartir este impresionante y extraordinario relato, cuya narrativa, se transforma en una gran pieza literaria de carácter descriptivo y dramático. En este sentido, creo que esta narrativa se distingue por su lenguaje poético y la construcción de una tensión creciente que culmina en un desenlace enigmático. Así, el relato, impregnado de un tono evocador y simbólico, explora temas como el deseo, la desesperación y las consecuencias de traspasar límites espirituales. ¡Qué gran verdad dices cuando describes la naturaleza intrínseca en relación con los Derechos Humanos!
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Muchas gracias por tus palabras tan generosas y atentas. Recibo tu lectura con verdadero aprecio, porque revela una comprensión profunda de las capas narrativas y de las tensiones que intenté construir. Me alegra especialmente que señales el vínculo entre lo simbólico y lo humano, ya que esa relación —entre lo espiritual, lo ético y lo social— fue un eje consciente del relato. Comentarios como el tuyo enriquecen el texto y le dan continuidad más allá de quien lo escribe.
Te envío un cordial saludo y un abrazo sincero, con gratitud y estima.
Estimado amigazo, este primer capítulo, me ha dejado conmovido.
Ante todo confesaré que todo lo aquí relatado, habla de un mundo completamente desconocido para mi.
Las costumbres, mitos, leyendas y demás, estan envueltas con un manto de misterio, fantasía, creencias... que se elevan para formar una nube de escepticismo que atrae al lector a semejanza de un ingenioso imán, que obliga a continuar la lectura.
¡Van mis felicitaciones, colega de la pluma.
Muchas gracias Beto. Te entiiendo muy bien. Todo esto viene de un mundo de misterio. Mitos, ritos y leyendas muchas de las cuales provienen de Africa y llegaron a las Antillas por el comercio de esclavos. Sus mitos se fundieron tanto con las creencias de los originarios como con algunas costumbres de los españoles. De ahí viene el nombre de "Santeria" ya que se adora a santos que pertenecen a la religión católica, pero hay vertientes que no se van por ese rumbo y forman su propia cosmovisión donde el "mas allá" se manifiesta en el mundo.
Muchas gracias por tu visita y comentario.
Saludos
Me encanta este relato. Desde el principio has ido creando una intriga que ha ido creciendo hasta el final.
Lo que he deducido es, como tú dices, que no se pueden traspasar los límites.
Si el amor, por ejemplo, no es mutuo, no se puede oblgar a nadie a que lo sienta.
Las personas tenemos derecho a la libertad de decidir.
En cuanto a lo que explicas sobre los derechos humanos, así es. No se puede obligar a nadie a hacer algo que no desea.
El derecho a ser escuchado nos permite aclarar los sentimientos, hechos y hacer ver a los demás que hay unos límites, un respeto y un entendimiento por todas las partes.
Saludos, Justo.
Muchas gracias Nelaery por leer, analizar y comentar este relato. En buena parte se lo debo a la iniciativa de Elideth Abreu de escribir sobre la literatura afrocaribeña. De ahí, aplico mis registros tales como: La cultura, la memoria, la historia y la fantasía, en este caso la magia. Luego elijo los personajes y voy hilando los hechos dejando que el lector interprete ciertos párrafos o se los imagine basandome en la cotidianidad, en lo normal, en lo que muchos hemos vivido en la realidad, la muchacha que se enamora de un gringo \"todo un adonis\" el triángulo amoroso, el celo, la envidia y el deseo siempre presentes en el ser humano y luego lo fusiono con la magia, la santería, los hechizos, los amarres, lo incomprensible. Nada se explica totalmente, se crea la expectativa para alimentar la ansiedad del lector y atraparlo.
El destino es el destino, a veces se fuerzan las cosas y no siempre quedan bien.
No quiero adelantar nada por lo que dejo hasta aquí la contestación.
En cuanto a los DDHH. pues tu lo has dicho.Que si existen o no existen, pues es como el sol y la luna, cada uno los ve según su prisma. El meollo del asunto es aplicarlos.
Abrazo hasta Bilbao, España.
Me ha encantado la lectura de la historia de la chica por su intriga y lo que nos hace imaginar, así como la explicación sobre los rituales.
Muchas gracias.
Un abrazo.
Genial y hermoso tu preciada y bella prosa literaria estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldú
Recibe un fuerte abrazo de Críspuilo desde España
El Hombre de la Rosa
Tu los has dicho tío. Realismo mágico. Como estos propulsores de nuestra cultura y fuerza narrativa latinoamericana, con un Gabo qu puso nuestra casa de cabezas, Borges, Sábato, Isabel Allende, el mismo Rulfo... que la lista es grande e interesante. Tu relato, realismo mágico, y del bueno, juega un papel esencial al establecer una fusión fluida entre el ambiente tangible y cotidiano de Martinica y una intrusión espiritual o sobrenatural profunda, haciendo que lo mágico no sea una excepción, sino una parte latente de esa realidad.
El rol principal es:
Ese anclaje de lo Humano y Sensorial
El texto comienza anclando la narrativa en un escenario caribeño sensorialmente vívido, donde los elementos cotidianos se cargan de atmósfera:
Ambientación Física: La isla de Martinica respira lentamente, las palmeras crujen con un "susurro antiguo," y el aire huele a ron derramado y salitre.
Motivación Humana: La protagonista, Élodie, es impulsada por una desesperación muy común y mundana (un desamor por un hombre casado, promesas rotas). Su necesidad es la de "amor", aunque lo busque a través de la violencia de un amarre.
El Umbral: El lugar donde reside el palero, Maître Kòfi, es simbólico del umbral donde se mezclan los mundos: el borde del manglar, donde "la tierra se vuelve indecisa y el agua aprende a mentir".
Mecanismo de Invocación Sobrenatural
El realismo mágico utiliza el ritual como el mecanismo que permite que lo sobrenatural irrumpa en la vida cotidiana de la isla. Los elementos mágicos están entretejidos con objetos y prácticas que pertenecen al paisaje caribeño:
El Hechicero: Maître Kòfi, un palero, es presentado como una figura de poder ancestral, nacido "una de mujer y otra de tambor", cuyo entorno inmediato incluye elementos esotéricos como cráneos blanqueados y símbolos trazados con carbón y sangre seca.
El Ritual: La magia se realiza con elementos físicos y espirituales específicos de ritos (posiblemente de sincretismo afrocaribeño, aunque el origen exacto no se especifica), invocando entidades como Elegguá y Papa Legba. Se usan objetos cotidianos como una fotografía, ron vertido sobre la tierra, y un gallo negro sacrificado.
La Transformación del Ambiente: El sonido de los tambores no proviene de manos humanas, sino de "la memoria de otras manos, de otras vidas," lo que convierte el acto musical en un evento sobrenatural que hace vibrar el suelo.
La Ruptura de la Realidad
El género culmina al demostrar que este ritual no es solo una creencia o folclore, sino una alteración física de la realidad. La mezcla hace que lo imposible se manifieste de forma tangible:
Manifestación: Cuando la magia se descontrola, el aire se rasga como "tela vieja" y el fuego cambia de color. Una presencia se desliza por el círculo; no tiene forma fija, pero es palpable por el olor a hierro y azufre.
La Puerta Abierta: El rito crea una "grieta en la realidad, un error cometido en voz alta", que Kòfi lamenta haber abierto.
Consecuencias Inmediatas: Lo muerto (el gallo) vuelve a moverse, y el mar (que antes respiraba lento) ruge. El realismo mágico permite que, cuando la noche vuelve a respirar, aparentemente nada parezca distinto, "salvo que, en algún lugar entre los mundos, algo había sido invitado".
En esencia, el realismo mágico en este contexto permite que la desesperación por amor de una mujer en una isla caribeña se convierta en la apertura literal de "una puerta al infierno", demostrando que las fuerzas místicas están íntimamente ligadas a las decisiones y emociones humanas.
¡Carajo! Esto esta para llenarlo de lucecitas multicolores que rovoloteen gritando tu nombre por todas las casa de mi vecindario universal. ¡Es todo un lujo de lectura y compartir! Y estamos pendientes de su continuación.
¡Apausos, aplausos!
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