La Muerte me visito

Tavog3

La noche abrió su fría anatomía,

y vino ella, vestida de penumbra.

Se sentó junto a mí, sombra tardía,

y habló con voz de un tiempo ya gastado.

 

—Practiquemos— dijo—, sé que en mí confías.

Me abrazó con un peso condenado.

—Aún no es tu hora— añadió—, todavía

tu hijo es fuego vivo a tu costado.

 

Le dije: —Nada queda ya en mis manos.

Todo lo di—. Sonrió, dura y serena:

—Ignoras lo que exigen los humanos.

 

Habrá más sangre, llanto y pena plena.

Luego partió. Yo caí, dormido,

con un sueño que está, al borde de mi condena.

G3

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