Peripecias del hada Titania (XIV)

Salva Carrion

 

La Escarcha del Olvido y la Fe Interior

 

 

Una vez conseguido el segundo corazón Titania se elevó dejando atrás el tenue verdor restaurado del Oeste y se dirigió hacia el Norte.

A medida que se acercaba a su nuevo destino, percibía cómo el paisaje se hacía más agreste. El hada sintió que el aviso de Akelia en su varita era ahora más fuerte y nítido, una resonancia que apuntaba infaliblemente hacia el nuevo objetivo.

La transición fue abrupta. El aire se hizo espeso y áspero. El Bosque Nevado se rindió ante el Yermo de Sal, revelando una vasta meseta barrida por el viento, salpicada de rocas de pizarra, donde la nieve se aferraba tercamente incluso en los días más cálidos. La luz dorada del sol se transformó en un blanco cegador que rebotaba en la escarcha, hiriendo el espejo celeste.

La varita tembló, advirtiendo el cambio. El Lokardo del Olvido había dejado aquí una marca mucho más profunda. La desolación era una forma de arte maligna, un daño de devastación que llenaba todo el horizonte con facilidad.

Titania descendió sobre una formación rocosa conocida como los Dientes del Gigante, donde el viento silbaba como un espíritu quejumbroso.

Aquí se hallaba el tercer corazón de madera, encajado en un nicho de hielo opaco. Era apenas discernible: una esfera de ámbar cubierta por una costra tan blanca y gélida que se confundía con el entorno, como si rehusara ser encontrada.

El hada se acercó. Al tocar el hielo, sintió una onda de frío emocional que se sumó a su estado físico: una sensación paralizante de inutilidad. En ese momento, acudieron a su mente las indicaciones de Akelia para la activación. Para reavivar este Corazón se requería el Fuego de la Esperanza Inextinguible: la voluntad de persistir cuando todo se ha perdido.

Con esta intención, Titania comenzó a buscar un acto de nobleza en el páramo, cavilando qué sacrificio quedaba por hacer en un lugar donde la vida misma era un desafío constante.

Repentinamente, una minúscula indicación de su varita le dirigió a lo largo del borde de un acantilado cubierto de hielo duro. Justo al pie de la caída, vislumbró un pequeño refugio natural tallado por la erosión. Allí distinguió un débil resplandor anaranjado y un olor a humo de turba.

En ese rincón residía Koris, un anciano pastor que parecía estar hecho de la misma madera nudosa que el roble del episodio anterior. Lo encontró sentado junto a una hoguera mortecina, alimentada por pedazos de madera y ramas quebradas que había tenido que racionar.

Este hombre guardaba un gran valor en su interior: el de cumplir las promesas en toda su grandeza.

Titania se dio cuenta de que usaba el calor residual de la pequeña brasa para moldear con delicadeza figuras de animales de arcilla de un color rojo pálido, y le preguntó:

—¿Qué haces aquí sin refugiarte y con este frío? —preguntó Titania, acercándose despacio para no alarmarlo.

A pesar de que el hada era casi invisible para los mortales, Koris advirtió su presencia al levantar la vista y le saludó con una extraña placidez.

—Mi rebaño se perdió con la gran tormenta de invierno, hace cinco días —respondió, con una voz rasposa pero firme—. Mi casa yace enterrada en la nieve. Me quedan solo estas pocas brasas.

Titania asintió, comprendiendo el desamparo que lo consumía. Su rebaño, su sustento y su refugio, todo había desaparecido.

—¿Y por qué te dedicas a hacer estas figuras?. ¿No deberías usar ese calor para calentarte o buscar ayuda? —preguntó preocupada.

El anciano miró la pequeña figura de un alce que acababa de terminar, cuyo contorno se definía ligeramente bajo el reflejo del calor, y explicó el motivo de su trabajo:

—Mis nietos vienen desde el valle a verme cada primavera, si el deshielo lo permite —explicó, con una pequeña sonrisa. —Si yo muero de frío, eso es el destino, y no tengo control. Pero si muero sin haberles hecho los juguetes que les prometí, su decepción vivirá más allá de mi recuerdo. La arcilla es fría, y mis manos también, pero mientras pueda seguir dándoles algo que esperan recibir, aún hay algo que yo pueda hacer. Y si hay algo que hacer, hay esperanza.

Titania sintió disolverse el nudo de frío emocional que le aprisionaba. El pobre hombre lo había perdido todo, pero dedicaba sus últimas energías, aquellas que garantizaban su propia supervivencia, a proteger la promesa de la alegría futura de otros, aunque no estuvieran presentes. Su quehacer era una pequeña lámpara contra la oscuridad del Olvido.

El hada se acercó al Corazón de Madera y le animó a interactuar con él.

—Koris —dijo Titania—, te pido que toques esta piedra, como una bendición de tus manos.

Sin dudar, el pastor se levantó y posó su mano, ya casi insensible por el frío, sobre la costra de hielo y ámbar.

El contacto fue instantáneo. La capa blanca se agrietó con un sonido seco, y el hielo se vaporizó en un vaho cálido. El Corazón del Norte se encendió con un brillo tenue y constante, como la de una ascua que nunca se apaga.

La energía de la esperanza, absorbida por la Llave del Compromiso, se manifestó. La segunda muesca en la varita de Titania brilló de forma cálida, y la tercera muesca, ahora activada, se iluminó con el resplandor de una llama pequeña pero inagotable.

El efecto se extendió por el yermo. Las siluetas de las rocas parecieron menos duras, y el viento disminuyó su lamento.

—La desesperación ha sido rechazada aquí —dijo Titania—. Lo que has hecho ha encendido el espíritu de esta región.

—Solo seguí haciendo lo que tenía que hacer —respondió Koris, volviendo a su pequeña brasa con la misma calma tranquila, sin buscar el rédito de su honestidad.

Titania, sintiendo la triple resonancia de la Arborigenia, sonrió. Le quedaban solo dos Corazones. El mapa de musgo, ahora proyectado por la luz de las tres muescas, señalaba el próximo punto hacia el Este, un lugar de grandes extensiones y áridas estepas interminables, donde la arrogancia y la falta de escrúpulos podían ser el problema.

Mientras el hada se elevaba hacia la meseta, el Fuego de la Esperanza que había absorbido hacía que sus alas brillaran con una calidez agradable que la protegía del frío del Norte. La misión, aunque difícil, adivinaba un final cada vez más cercano.

 

 

*Autores: Nelaery & Salva Carrion 

 

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Comentarios5

  • Nelaery

    El cumplimiento de la promesa por parte de Koris , de forma desinteresada, hacia sus nietos fue un acto noble.
    🦋🦋🦋

    • Salva Carrion

      Nelaery
      Pues sí, los gestos nobles honran a las personas.
      🦋🦋🦋

      • Nelaery

        Así es, Salva.
        🦋🦋🦋

      • Violeta

        Ya habia leido los siete primeros en el perfil de Nelaery, mi admiracion para los dos y mis felcitaciones, es un cuento muy bonito con magia, desafio , fantasia y belleza Van mis saludos para los dos.

        • Salva Carrion

          Violeta, hola.
          Gracias a ti por leer estos episodios del hada Titania.
          🦋🦋🦋

          • Violeta

            Siento que la saga continuara. Si es así estare pendiente...

            • Nelaery

              Muchas gracias por leer y comentar este episodio, Violeta.
              Saludos.

              • Nelaery

                Hola,Violeta. Me alegra de que te haya gustado este episodio.
                Saludos.

              • LOURDES TARRATS

                Mis queridos Nelaery y Salva,
                Qué luminosa metáfora del alma humana en medio de su invierno más severo. La escena que ambos nos regalan, más que un episodio de fantasía, es una fábula sobre la fidelidad interior: esa llama que arde incluso cuando el mundo alrededor se ha congelado. El personaje de Koris, con su fidelidad a la promesa, nos recuerda que la esperanza no siempre es un gesto grandioso, sino un acto diminuto y preciso, como moldear una figura de barro con manos entumecidas.
                El corazón de madera incrustado en hielo —oculto, casi negado— representa magistralmente el olvido que amenaza a quienes han perdido todo, menos su palabra. Y Titania, como testigo silencioso de esta fe, no es solo una portadora de magia: es una guardiana del sentido.
                Ambos han construido no solo un episodio narrativo, sino un emblema ético: la voluntad de amar aún en la escarcha, de crear, aunque duela, de cumplir lo dicho, aunque no queden testigos.
                Gracias por este fragmento. No se olvida fácilmente.
                Un fuerte abrazo para los dos.

                —LOURDES

                Poetas somos

                • Nelaery

                  Muchas gracias por tu detallado comentario, Lourdes.
                  Así es. El cumplimiento de la promesa que Koris hizo a sus nietos es muy importante.
                  Tratar a los demás de forma desinteresada, sin esperar halagos ni recompensa, es necesario para crear un clima de buena convivencia.
                  Muchas gracias por tu comentario, Lourdes.
                  Un abrazo.

                  • LOURDES TARRATS

                    Abrazos para ti también, querida amiga.
                    -LOURDES

                    • Nelaery

                      Abrazos.

                    • MISHA lg

                      hermosa aventura de la Hada Titania y el anciano,queridos Nelaery y Salva.

                      gracias por compartir , tan bello tema de la esperanza.


                      —La desesperación ha sido rechazada aquí —dijo Titania—. Lo que has hecho ha encendido el espíritu de esta región.

                      —Solo seguí haciendo lo que tenía que hacer —respondió Koris, volviendo a su pequeña brasa con la misma calma tranquila, sin buscar el rédito de su honestidad.

                      Titania, sintiendo la triple resonancia de la Arborigenia, sonrió. Le quedaban solo dos Corazones. El mapa de musgo, ahora proyectado por la luz de las tres muescas, señalaba el próximo punto hacia el Este, un lugar de grandes extensiones y áridas estepas interminables, donde la arrogancia y la falta de escrúpulos podían ser el problema.

                      Mientras el hada se elevaba hacia la meseta, el Fuego de la Esperanza que había absorbido hacía que sus alas brillaran con una calidez agradable que la protegía del frío del Norte. La misión, aunque difícil, adivinaba un final cada vez más cercano.


                      besos besos
                      MISHA
                      lg

                      • Salva Carrion

                        Misha
                        Gracias por tu tiempo para leer y comentar este nuevo episodio de Titania,
                        🦋🦋🦋

                        • Nelaery

                          Hola, Misha.
                          Me alegra el sabet que te ha gustado este capítulo.Muchas gracias por tu comentario.
                          Besos.

                        • JUSTO ALDÚ

                          El pasaje entreteje una atmósfera de desolación blanca con una luz interior que se resiste a extinguirse. El viaje de Titania se vuelve más que un tránsito geográfico: es un descenso a la esencia de la persistencia humana, encarnada en Koris, cuyo acto mínimo —modelar figuras para nietos ausentes— irradia una esperanza testaruda y conmovedora. La narración destaca cómo la nobleza silenciosa, casi invisible, puede desarticular la escarcha emocional del Olvido. El corazón que despierta no solo restaura un paisaje: revela que, incluso cuando todo parece perdido, los compromisos afectivos son brasas capaces de encender regiones enteras.

                          Saludos a los autores.

                          • Nelaery

                            Así es, Justo.
                            Cumplir con los compromisos afectivos se hace necesario para una buena convivencia. Es una prueba de amor y atención.
                            En este caso, Koris cumplió su promesa de hacerles unos juguetes a sus nietos y, de esta forma, les enseñaría que hay que cumplir con lo prometido.
                            Este acto noble sin egoísmo consiguió algo tan importante como fue el romper el hielo que encerraba el corazón.
                            Muchas gracias por tu comentario.
                            Saludos.

                            • JUSTO ALDÚ

                              Que tierna manera de enseñar con el ejemplo.

                              • Nelaery

                                Sí.Es la forma mejor de enseñar. Sobre todo, a los niños.
                                Muchas gracias, Justo.
                                Saludos.



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