Hoy recuerdo a mi viejo perro Trotsky,
echado en el solar sin poder levantarse,
la vejez de los perros le llegó de repente,
sin previo aviso, a mi viejo perro Trotsky
Solíamos jugar persiguiendo a las torcazas,
él era un cachorro, yo, un adolescente
Nunca pudimos alcanzarlas pero lo intentábamos,,
después de todo, así era mejor... no moría nadie
Después, el otoño le llegó a mi viejo perro Trotsky
y su vista se nubló mirando las distancias sin recorrer
Tenía que alimentarlo como cuando estaba cachorro,
él me agradecía, lamiendo mi mano tristemente
Cuánto me duele haberte maltratado, mi viejo perro Trotsky,
cuando él estaba cachorro y yo era un adolescente
Ese golpe, de golpe me ha quedado,
en mi memoria como una vieja herida
No sé si los perros van al cielo,
pero allá quiero encontrarte, mi viejo perro Trotsky
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Autor:
Antonio_cuello (
Offline) - Publicado: 8 de diciembre de 2025 a las 10:29
- Categoría: Perdón
- Lecturas: 57
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z., prosainefable, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, Ramón Bonachí, Llaneza, racsonando

Offline)
Comentarios3
Tu elegía a Trotsky tiene esa verdad que solo brota cuando el amor se mezcla con la pérdida: una mirada hacia atrás que acaricia y, a la vez, duele. Entiendo perfectamente lo que expresas; sentí algo muy parecido cuando murió mi perro Atila, que me acompañó por más de una década. Esa mezcla de ternura, culpa antigua y gratitud pura queda tatuada en uno, como si el animal —con su silencio y su fidelidad— siguiera ocupando un rincón del alma. Tu poema recoge ese viaje completo: la infancia compartida, el deterioro inevitable, la despedida sin respuestas y el deseo de un reencuentro que calme lo que en vida no pudimos reparar del todo. Es un texto que honra al compañero, pero también al niño que fuiste y que aún busca redención.
Saludos
Siempre tienes la buena costumbre de describir mejor que yo mis escritos
Agradezco mucho tu intervención en mis letras y la valoro sobremanera
Saludos y un abrazo grande, mi estimado Justo
Antonio querido, tranquilo, los perros tienen su propio cielo.
Peder una mascota en perder un amigo y miembro de la familia.
Lo siento.
Recibe mis abrazos.
Mi apreciada Elideth, agradezco tu presencia en este sitio
Te resarzo triplicados tus abrazos, mi querida amiga
Envío con mi saludo, una rosa para ti
En la lvida tenemos cosas a la que no le damos mucha importancia y cuando las perdemos nos damos cuentas del valor que tenian, Una elegía que se entiende muy bien si como yo se tienen peluditos en casa a mi se me fueron unos cuantos y tus versos me son familiares, abrazos.
Gracias, mi estimado poeta... mi vereda se alegra por la presencia de gentes de tu talante
Aprecio de verdad, tu comentario y me complace que compartamos la afinidad por estos tiernos animalitos
Saludos y un abrazo grande, mi estimado Ramón
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