**~Relato: La Mujer Dormida~**

**~EMYZAG~**

Relato: La Mujer Dormida

Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez

Seudónimo: EMYZAG

 

 

 

“La vida es como el sueño,

deja dormida a la vida,

en un letargo de sueño,

y tan profundo,

 como querer ser su dueño”.

 

 

 

Silvia va desnuda en la vida y no es precisamente de vestidos y de ropa. Silvia va desnuda de alma y de un corazón que sabe amar. Silvia sabe una sola cosa y es que el delirio delirante de ir dormida por la vida le hace ver el cielo y la Tierra y el mar desnudos y tal como son. Silvia se siente como el desafío de ir dormida por la vida con somnolencia y letargo de un sueño veloz y atroz. Silvia va desnuda y dormida en la vida, pues, sus ojos lo expresan todo. Silvia va dormida y tiene un éxito natural de sueños realizados, venerados y clandestino acierto donde la hacen una mujer poderosa y muy emprendedora. Silvia sólo despierta de ese letargo y todo fue una fantasía, pues, era una vagabunda de la vida cuando el sueño le hizo vivir lo que le tocó vivir. Silvia va caminando por la acera y se topa con ella misma de frente a ella misma dormida y con un sueño en letargo y sólo era un espejo donde se reflejó toda su vida y sus ojos aún cerrados se dedicó en cuerpo y alma a ver que sus ojos están cerrados, pero, con la emoción dispuesta a ser Silvia la empoderada de toda la vida. Silvia está desnuda y dormida que una mujer vestida de ensueño y con los ojos abiertos de ultratumba, ella vivió su sueño como todo mundo en la vida que hacen tanto y no se llevan nada al más allá ni en el ataúd.  

 

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Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Precioso versar estimada poetisa y fiel amiga Emysag
    Recibe un abrazo de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa

    • **~EMYZAG~**

      Gracias amigo, Saludos....

    • JUSTO ALDÚ

      El texto propone una imagen potente: la vida como un sueño profundo donde la protagonista, Silvia, transita desnuda no en el sentido físico, sino despojada de máscaras. Su desnudez simbólica revela vulnerabilidad, pero también una forma auténtica de existir. La narración juega con la frontera entre conciencia e ilusión, mostrando cómo Silvia se mueve entre un letargo casi onírico y una identidad empoderada que parece surgir de ese mismo sueño. El encuentro con su propio reflejo funciona como punto de quiebre: la revelación de que todo puede ser una proyección de deseos, miedos y anhelos. En conjunto, el texto reflexiona sobre lo que somos cuando dormimos y lo que creemos ser cuando despertamos, y cómo ambos estados se confunden en una vida que, al final, es transitoria y no permite llevarse nada más que la experiencia de haberla vivido.

      Saludos amiga.

      • **~EMYZAG~**

        Gracias amigo, saludos....



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