Hay que anularlo,
ese intento, aquel,
sin excepción, imp
rovisar una solución,
cualesquiera fuese, la
situación es extrema,
delicada al más no po
der, y las almas, los c
uerpos que les sirven
de habitáculos desfall
ecen por momentos,
sus entresijos, sus text
iculaciones no sostien
en tanta premura, tan
to desbarajuste.
Hay que resolverlo, ho
y mejor que mañana.
No te quiero, no, ya
te amo, y te amo duro,
con toda la crudeza qu
e dentro, mi espíritu,
puede, me gusta expo
nerme, tenerme por v
aliente, intrépido, desa
fiar con mi verdad las
tempestades a que la vida
me quiera someter, con
los brazos abiertos, sin a
tarme a cualquiera el más
til de mi velero, y con mi
verdad por bandera, pabel
lón, someterme al dictado
de esa inteligencia que todo
lo gobierna, que sabe más d
e mí que mí mismo, sin rech
istar, acatando lo que es.
Es por la tarde, un domingo
tonto, entre fiesta y fiesta de
guardar, y la cae va tardeyen
do, segundo a minuto, tanto q
ue la luz que nace despedida d
e la pantalla ya molesta, ya me
insta a encender la luz cenital,
y que los ojos se equilibren en la
circunstante habitación que me
rodea. Solo eso... quería...
-
Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de diciembre de 2025 a las 15:21
- Comentario del autor sobre el poema: Hay, a veces, cuando se teme una reacción, que nos apetece que algo maravilloso que nos ocurre desaparezca.
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Alexandra I, Mauro Enrique Lopez Z., benchy43, racsonando, EmilianoDR, Poesía Herética

Offline)
Comentarios2
Verdaderamente fantástico y un placer leerte, gracias por estar y compartir.
Saludos, feliz tarde, Alex.
Me encanta que te guste y estés Un abrazo, Alex.
Con ese modo de editar, se hace difícil la lectura, se corta el ritmo (si es que lo hay) y cansa la visión. Cosas de viejo, tal vez no lo deberías tomar en cuenta.
Saludo afectuoso.
Ruben.
Te entiendo, Rubén. Cosas de la locura jaja.
Muy buena respuesta. Lo mío también lo fue (digo lo de la locura).
El canon sirve para aprender, para dotarte de un barro que una vez tomado no sirve sino para darle tu forma, la tuya, sea perfecta o imperfecta, tu voz, no la voz del canon.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.