Mi rayo de luz

Alma Eterna

 

Desde capullo de flor te tuve entre mis brazos, 

Eras petado de rosa a punto de estallar, 

Fuiste cima de mi monte, 

Pradera verde y serena, te cuide, te hice mio, eras mi vida entera, 

Pasaron los años y sin parar el reloj te vi crecer, 

Como hierba virgen en un campo propio, eras gorrion en primavera,

Diste tus primeros vuelos no muy lejos del nido, 

Compañero de noches largas en mi existencia, 

Tu llanto apretó mis pechos y bebiste del nectar blanco, 

Naciste de mis entrañas, de mis plegarias y pensamientos, 

Llegaste a brindarme luz y amor del bueno, 

Me diste el agua pura que emanaba del manantial,

Me hiciste madre contra el tiempo a tu voluntad, 

Hijo mío mi escencia, mi complemento, mi otra mitad, 

Te tuve entre mis brazos una mañana al despertar, 

Lloraste y con ese llanto marcaste el pecho de tu mamá, 

Te he visto avanzar en la vida, reír, crecer y jugar, 

Pero se que aunque te cuide, deberás caer para aprender, 

Te amo con ese soplo que llevo dentro de mi querer, 

Susurrando al tiempo que se detenga un poco más, 

Para guardar en mis ojitos lo que eres hoy y como tu estas, 

Con esa sonrisa bella que me a brindado salud y paz, 

Lejos tus pensamientos me han enseñado a amar de verdad.

 

FÉNIX.-/🪶

 

Gracias mi pequeño amor, por hacerme la mujer más feliz en la vida, aunque no ha sido fácil este camino juntos, hemos aprendido ambos a salir adelante, tu mente y personalidad infinita me alienta a seguir cada día.

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Comentarios +

Comentarios5

  • Tommy Duque

    ¡Qué tiernos versos e imagen!

  • benchy43

    Muy bonito, amiga!! Felicitaciones.

    Feliz fin de semana.

    Ruben.

  • Llaneza

    Hermosa dedicación a tu hijo.

    Un abrazo Félix.

  • Éusoj Nidlaj

    Muy tierno, mi querida poetisa, le felicito por tan grande muestra de cariño, como la lucha que de seguro muestra con resiliencia cada día. Saludos y abrazos.

  • JUSTO ALDÚ

    Trazas un recorrido íntimo de maternidad, donde la voz habla desde la raíz del vínculo: nacimiento, crianza y aprendizaje mutuo. La imaginería natural —capullo, manantial, pradera— subraya la idea de crecimiento y entrega, mientras el tono confesional mantiene una ternura sostenida. La narración reconoce tanto la protección como la inevitable autonomía del hijo, logrando un equilibrio entre nostalgia, orgullo y aceptación del paso del tiempo.

    Muy bonita,

    Saludos



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