¡Tiraste al demonio al pobre diablo!
No te encantaban sus encantos,
sus dotes, ni sus versos; percanta
desanimada y desagradecida...
¡Tiraste al demonio al pobre diablo!
No te indignaste ante la dicha turbia
de su promulgado saber y sus años,
maleva rancia de los barrios bajos...
¡Tiraste al demonio al pobre diablo!
Niña de sentimientos agrios y amargos,
como el bramido de tus nubes y rayos...
Endecha y hecha al revés, mirando
hacia atrás y a todos y a nadie más,
orgullosamente perversa...
¡Tiraste al demonio al pobre diablo!
Jaher
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Autor:
Jaher (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de diciembre de 2025 a las 06:10
- Comentario del autor sobre el poema: Del recopilatorio "Versos, Cursilerías y Amor" (2003-2025)
- Categoría: Amor
- Lecturas: 32
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Fabio de Cabrales, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., rosi12, Nelaery, Carlos Baldelomar, racsonando, Jaime Correa, Emilia🦋, alicia perez hernandez, Poesía Herética, Salvador Santoyo Sánchez, leo albanell, Rafael Escobar, WandaAngel, EmilianoDR, benchy43, El Hombre de la Rosa, JUSTO ALDÚ, Alma Eterna

Offline)
Comentarios3
Versos de reproche a una persona orgullosa muy bien hilados.
Muchas gracias por compartirlo, Hernán.
Saludos.
Hola estimada poetisa, muchas gracias por tu visita y tu certero comentario, agradezco también el apoyo de siempre. Que tengas un buen día. Un abrazo cordial, Nelaery.
Hermoso y genial tu bello poema estimado poeta y amigo Jaher
Abrazos de críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Hola estimado amigo Críspulo, muchas gracias por pasar a leer y el cordial comentario. Agradezco también su continuo apoyo. Que tenga un buen miercoles, poeta. Un cordial abrazo
Que bella imagen.
El poema despliega una escena de desaire con tono de tango arrabalero, cargado de ironía y despecho. La repetición del estribillo —“¡Tiraste al demonio al pobre diablo!”— funciona como latigazo rítmico que subraya la injusticia emocional cometida por esa figura femenina, descrita con rasgos ásperos y casi míticos. Las imágenes —“maleva rancia”, “niña de sentimientos agrios”, “endecha hecha al revés”— construyen un retrato mordaz donde la dureza del carácter se mezcla con una belleza torcida y peligrosa. En su conjunto, el poema es un lamento acusador que mezcla denuncia, fatalismo y cierta música de arrabal, evocando el drama sentimental de un amor despreciado con resonancias de vieja pasión porteña.
Saludos.
Hola estimado JUSTO, muchas gracias nuevamente por tu visita y tu perspicaz comentario. Es interesante lo que dices con respecto a que pareciera la letra de un tango; tiene algunas palabras usadas en tangos, cierto, sumado a un exceso de ironía y despecho. Un abrazo cordial amigo escritor y poeta.
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