BELLEZA DIVINA
Mira la dama, belleza radiante.
negro cabello, figura muy fina.
Viste elegante, mujer tan divina.
Siempre camina con paso triunfante.
¿Cuándo pasaste, belleza divina?
Mi señorita coqueta argentina.
Tan desafiante, caderas moviendo.
Todos silbando dijimos sintiendo.
Luz de mi vida, preciosa mujer.
Dadme cariño, ternura y querer.
Mira sus ojos, son claros que brillan.
Suave sonrisa, sus gestos que hechizan.
mueve caderas, su ritmo fascina.
Y con su encanto, que me magnetiza.
¿Cuándo pasaste, belleza divina?
Mi señorita coqueta argentina.
Tan desafiante, caderas moviendo.
Todos silbando dijimos sintiendo.
Luz de mi vida, preciosa mujer.
Dadme cariño, ternura y querer.
Siempre camina con gracia al andar
Mira su porte, la gracia que inspira.
Flores perfuman donde ella gira.
Voz es música, notas que suspiran.
Y en su presencia, el tiempo respira.
¿Cuándo pasaste, belleza divina?
Mi señorita coqueta argentina.
Tan desafiante, caderas moviendo.
Todos silbando dijimos sintiendo.
Luz de mi vida, preciosa mujer.
Dadme cariño, ternura y querer.
Mira la dama, reina de la noche.
Fuego en sus pasos, pasión que brota.
Elegancia envuelve, luz que se nota.
Y con su magia, corazones explota.
¿Cuándo pasaste, belleza divina?
Mi señorita coqueta argentina.
Tan desafiante, caderas moviendo.
Todos silbando dijimos sintiendo.
Luz de mi vida, preciosa mujer.
Dadme cariño, ternura y querer.
Jaime Correa
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Santiago, Chile
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Autor:
Jaime Correa (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de diciembre de 2025 a las 18:57
- Categoría: Amor
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, alicia perez hernandez, Fabio de Cabrales, Raquelinamor, Poesía Herética, JUSTO ALDÚ, benchy43, Salvador Santoyo Sánchez, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., Emilia🦋, El Hombre de la Rosa, Jaime Correa, David Arthur, Mª Pilar Luna Calvo, jpchile

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Comentarios3
Aquí se nota que levantas un retrato exuberante, casi coreográfico, donde la figura femenina se vuelve un imán que ordena el mundo a su alrededor. Entre repeticiones que funcionan como estribillo y un ritmo cercano al canto popular, surge una atmósfera festiva, luminosa.
Técnicamente, predominan las imágenes sensoriales —movimiento, brillo, perfume— que construyen una idealización constante. En síntesis, es una oda celebratoria, más cercana al encanto colectivo que a la intimidad, donde la mujer es tratada como símbolo de magnetismo y belleza irresistible.
Saludos
Siempre busco que mis poemas sean cantables con mucho ritmo, por cierto tiene un estribillo.
Muy bello en verdad!
Gracias.
Gracias amigo, por tus agradables comentarios.
Genial tu hermoso poema estimado poeta y amigo Jaime Correa
Recibe un fuerte abrazo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias amigo Críspulo, un saludo cordial desde Chile
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