Siempre preparo mis noches en el café nocturno y dejó abierta la cartelera, para las sorpresas que traiga la noche. No me cierro a las bondades del universo y sus regalos inesperados que terminan en una madrugada, en hojas de cuaderno con gotas de dolor algo de esperanza y olvido en las cuatro esquinas de una promesa, con tono de tacones bajando escaleras.
Que fácil fue para ti, llevarme a mis años mozos. Aquella juventud desbocada, de nuestros años en la facultad. A mí me costó trabajo reconocerte, aunque tu clavel en el piano me grito algo, que andaba por ahí en el archivo perdido de mi alma que se resistía a morir, perturbando mi noche y agitando mi canción. Tú, resurgiendo de los escombros de un pasado de cuarenta años.
Cuando pediste aquella canción de juventud, enterraste más honda la duda y tu nota corta en la copa de vino me hizo desistir de la presentación y fui a exigirte una respuesta sencilla… ¿Quién sos?… Quien nunca podrás olvidar, fue tu respuesta, entonces se me vino encima el muro pesado de muchas almohadas pasadas y te abrace, llore en tu pecho y renací en nostalgias.
Creo que fue un hecho inusitado, no hablamos de nosotros, del tiempo pasado, de tu partida a Checoslovaquia, al encuentro de las juventudes. No te pregunte por tu vida, donde estuviste este tiempo, ni como me encontraste. No nos dijimos que hacíamos ahora. Tampoco pregunte como me mirabas ahora, después de muchos sueños perseguidos. No pregunte que tal te fue sin mí.
Tú te mirabas fantástica. Tus ojos no habían cambiado, tu pelo seguía siendo buen cobijo para toda noche. No bebimos, salimos del café abrazando nuestros recuerdos, cada uno recogió sus pedazos de juventud para armar su presente, pero no hablamos. Lo recuerdo como un sueño. Dormimos abrazados, no sé cuánto tiempo paso, cuantas noches pasaron… ni cuando te fuiste.
LENNOX
EL QUETZAL EN VUELO
‘
-
Autor:
lennox, el quetzal en vuelo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de noviembre de 2025 a las 09:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Mauro Enrique Lopez Z., Violeta, alicia perez hernandez, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios1
Tu relato se desliza como una noche largamente esperada: empieza con esa calma ritual del café, donde el narrador abre la puerta al azar, y termina convertido en un encuentro que desarma, remueve y renueva. La aparición de ese amor antiguo —con su clavel, su música y su sombra intacta— desencadena un regreso emocional que no necesita explicaciones; basta el reconocimiento, casi espiritual, para que todo el pasado vuelva a latir. Lo más poderoso es ese pacto silencioso entre ambos: no hablar del ayer ni del hoy, solo habitar el instante en que la memoria se hace cuerpo. El final, con su aura de sueño, deja una huella dulce y melancólica, donde el reencuentro no busca respuestas: simplemente sucede, como un regalo efímero que vuelve a encender lo que creíamos perdido.
Saludos
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.