Yo, un poco menos de lo que imaginas, un poco más de lo que sueñas. Yo, una realidad no vivida, una realidad concebida.
Prisa por imaginar realidad. Si quieres encontraras, censura, cuerdas que desatar. La barca no atraca, no ha empezado a navegar. Que extraño cielo será, habrá estrellas o lloverá. Viene la tormenta antes de zarpar. Era solo una nube de un naufragio atemporal; que no se puede olvidar. El dulce olvido no me deja en paz, agota mis fuerzas cansadas de adversidad. Carga tan grande que transportar pesa más. No puedo, voy a llorar. Un río de plata se siente mal, lo quiero, porque es mi verdad.
No quiero ni imaginar, otra barca cargada de sueños, ligera, luce espumas, ligera a tope, irracional. Se quedará en mi río, se mancharán las tardes tranquilas, de sed y oscuridad. Una presencia distinta me querrá, como confiar en ella, si me hundirá en su cielo naranja sin igual.
Viajera de la mar, dulce y profunda, me das miedo. Vuela blanca gabiota, dime ya, el tiene esa otra mitad que desconozco. Tu dansa del aire me cuenta que tiene mucho más. Yo seré su nido, su ala, su cielo para acompañar. Me dice tu pose en mi banca, todo eso eres ya.
Que arraigado temo su presencia que no llegará. Aquí no quiero esperar, aquí su falta es tormenta, cansada de soñar despierta, un aliciente de mis temidos miedos. Será él, el que no puede existir. Déjalo llegar, dejalo entrar, déjalo ser, dejalo respirar tu aire se risa.
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Autor:
Justo Barreda (
Offline) - Publicado: 29 de noviembre de 2025 a las 21:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Jesus de los Angeles Valdivieso Alarcon

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