Guardo en mi corazón las ilusiones
las calmas horas del atardecer
el rayo más cálido de la aurora
suave aroma de azahar y de clavel.
He grabado en mis ojos el paisaje
la salvaje cascada su rugido al caer,
el temblor de las ramas con la brisa nocturna
la playa donde muere la ola de placer.
Las gotas de rocío que tiemblan cual guirnalda
Sobre la madreselva de mí amado jardín
El verde limonero con sus flores de nácar
y este dulce recuerdo que se niega a morir.
Saboreo cada instante mientras transcurre el día
desde que asoma el alba hasta el oscurecer
ya no existe tristeza y tampoco alegría
todo sigue guardado en las nubes de ayer.

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