No suelo moverme al ritmo que marca la gente.
Y eso me ha abierto muchas puertas.
Pero también me ha cerrado alguna ventana.
Supongo que todo el mundo paga un precio
por ser como es.
En mi caso,
el coste casi siempre aparece después,
cuando el ruido baja,
y me quedo a solas con mis decisiones,
viendo como unas me sostienen,
y otras me dejan una herida difícil de curar.
Aun así, sigo avanzando.
No porque crea que tengo razón,
sino porque hay caminos que sólo existen
cuando alguien se atreve a pisarlos primero.
Y aunque a veces,
me asome a esas ventanas cerradas y me pregunte que hubiera pasado si hubiese cedido un poco,
si me hubiese dejado llevar por la corriente,
termino volviendo de nuevo a mi propio cauce.
A esas aguas que para nada son más suaves,
pero me dejan ser quien soy.
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Autor:
Cosas que nunca os he dicho... (
Offline) - Publicado: 29 de noviembre de 2025 a las 11:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Maxi Aristarán

Offline)
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