La lluvia le dio la mano
al pobre río reseco
y juntos se van cantando
corriendo por el sendero.
Dicen que todos los niños
sobre todo los traviesos
a las ventanas de vidrio
tratan igual que a los techos.
Si ven que miro a la luna
no me interrumpan por Dios
que ella cuando fulgura
suele dar conversación.
Hay momentos de silencio
donde se apaga la voz
cuando con hermoso gesto
ofreces noble perdón.
Si el viento al menos supiera
que todas las hojas secas
al atardecer lo esperan
darían pronto la fiesta.
Tengo un óleo en mi casa
pintado por no sé quién
que está colgado en la sala
pero que nadie lo ve.
Alejandro J. Díaz Valero
Maracaibo, Venezuela
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Autor:
Diaz Valero Alejandro José (
Offline) - Publicado: 29 de noviembre de 2025 a las 11:02
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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