El tiempo viaja
con semblantes
muy cambiantes:
Un día encaja
como una caja;
Otro emerge
como conserje;
uno agoniza
como ceniza
que se sumerge.
A veces rápido,
otras muy lento,
unos violentos
otros cándidos.
Así, roe ávido
el tiempo inerte
de una suerte
como canción,
que es la emoción
que vence a la muerte.
Desenredando
una madeja,
ojo que deja,
a todos mirando,
qué está pasando
en esta era,
que se acelera
cada vez más,
como un gas
que nadie sintiera.
Viajo acompasado
con las holguras,
que son solturas
de mi pasado,
que es un estado,
que no repica,
que me da pica
no poder escapar
para soñar
mi vida explica.
Sin calendarios
dejamos verdad
no hay claridad
de abecedarios
que es vocabulario
de un trayecto
que no acepto
porque obliga
que yo diga:
mundo abyecto.
Vivo resiliente
de los horarios
yertos calendarios
camino a la muerte
que espera paciente
y nos abraza
como una brasa
y el alma estruja
como una bruja
y la vida pasa...
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Autor:
edgardo vilches (
Online) - Publicado: 29 de noviembre de 2025 a las 09:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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