Existen noches en las que llega una niebla,
un manto suave y frío que se extiende
sobre la oscuridad del laberinto
construido por los miedos de mi mente.
Esa niebla me recuerda la finitud de todo,
que la luna, el cielo y las estrellas permanecerán,
aunque mis ojos decidan mirar a un vacío eterno
y el sol se oculte para siempre en mí.
La niebla continúa su venida, implacable,
revelando temores que creía prisioneros,
haciéndome cuestionar: ¿quién llorará mi ausencia?
pues siempre supe cómo deseo ser recordado,
mas nunca sabré si alguien lo hará.
Pero hay algo que es seguro:
mañana amanecerá,
los pájaros cantarán,
y el mundo continuará.
Y quizá, en medio de su eterna inquietud,
mi sombra encuentre dónde descansar.
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Autor:
Jose Antonio Orellana (
Offline) - Publicado: 28 de noviembre de 2025 a las 09:31
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Offline)
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