La FriendZone
Llegaba siempre a la misma hora,
como si el sol tuviera su nombre
en la lista de asistencia.
Ella:
1.55 de altura,
ojos acaramelados,
con la travesura justa
para arruinarle la calma a un monje.
El cuerpo,
tallado por la terquedad diaria,
como si el sudor
fuera una forma discreta de fe.
Yo no la invité a mi cabeza,
pero entró igual,
sin meter ruido,
como quien abre una ventana
y deja pasar el invierno.
Enamorarse —lo aprendí ahí—
es una rifa sin ética:
a veces compras todos los números
y pierdes con elegancia;
otras, vas por la vida distraído,
rascas un boleto al azar
y el destino te guiña un ojo.
Pero a mí me tocó
el premio consuelo:
su “hola” aplicado
como un dedo en la herida,
mi “te amo” disimulado,
y esta suite sin barrotes
reservada bajo el nombre:
zona de amigos.
-
Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de noviembre de 2025 a las 00:10
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: benchy43, Tito Rod, Tommy Duque, Alosno, Mauro Enrique Lopez Z., Carlos Armijo Rosas ✒️, JUSTO ALDÚ, Éusoj Nidlaj

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.