ELEGÍA

Elias Castellano

 

Una tarde subí a pintar el cielo

con un poco de azul que tenía en casa,

y después, como el tiempo me sobraba,

retoqué las estrellas con esmero.

 

Y a la luna, color de caramelo

fui cubriendo con un velo de gasa.

Y sus pupilas de hielo y de argamasa

pondrán un toque, serio de desvelo

 

Yo quise ser mariposa

pero volar no podía.

Y busqué fuego en la luna.

Y busqué el hielo en el sol.

Busqué el viento que desnuda

al verano abrasador.

 

Nada en el mundo logré.

¡No contó el reloj mis horas!

Ya nada puedo perder

de una existencia traidora.

 

¿Quién me canta y quién me llora?

¿Quién me suspira y me añora?

 

Nadie sabe lo que siente

un corazón penitente

que aun con sangre caliente,

se arranca la espina ardiente

que lleva desde su aurora.

 

¿Quién me reza y quién me implora?

¿Quién me sueña a todas horas?

 

Duerme corazón; reposa.

Duerme bajo esa baldosa

que tu descanso decora.

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