Una tarde subí a pintar el cielo
con un poco de azul que tenía en casa,
y después, como el tiempo me sobraba,
retoqué las estrellas con esmero.
Y a la luna, color de caramelo
fui cubriendo con un velo de gasa.
Y sus pupilas de hielo y de argamasa
pondrán un toque, serio de desvelo
Yo quise ser mariposa
pero volar no podía.
Y busqué fuego en la luna.
Y busqué el hielo en el sol.
Busqué el viento que desnuda
al verano abrasador.
Nada en el mundo logré.
¡No contó el reloj mis horas!
Ya nada puedo perder
de una existencia traidora.
¿Quién me canta y quién me llora?
¿Quién me suspira y me añora?
Nadie sabe lo que siente
un corazón penitente
que aun con sangre caliente,
se arranca la espina ardiente
que lleva desde su aurora.
¿Quién me reza y quién me implora?
¿Quién me sueña a todas horas?
Duerme corazón; reposa.
Duerme bajo esa baldosa
que tu descanso decora.
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Autor:
Elias Castellano (
Offline) - Publicado: 22 de noviembre de 2025 a las 16:16
- Categoría: Triste
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Jose de amercal, prosainefable, Jacho, Carlos Armijo Rosas ✒️, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

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