Descansa mi vida entre callados silencios
como si me fuera imperativo un poco de paz.
He cerrado mis caminos a los recuerdos
y solo me sumerjo en el placer de poder fumar.
Meditando sin contar los minutos del tiempo
sin sentirme atado como siempre a la soledad.
Mi destino es un concierto de tantos desaciertos
y todo está atrapado entre el bien y el mal.
Un presente absurdo donde ya no quedan sueños
donde vivir mi vida es como si fuera un disfraz.
Los músculos del corazón solo mueven mi pecho
y en mí se semejan a las olas que mueven el mar.
Todo alrededor lo siento tan frío, pero no hay hielo
solo hay sombras que no me atrevo a mirar.
Estoy derribando el mito de que todo es un espejo
y que todo varía según como se lo pueda contemplar.
No han sido batallas, tan solo han sido los hechos
los límites que yo me he atrevido a cruzar.
Solo soy esto que representa ahora mi cuerpo
y soy el envenenado impulso que me lleva hacia el final.
No hay cadenas, pero siento el cruel encierro
mientras se hace visible dentro de mí, mi fragilidad.
Siento pánico en los brazos del poderoso viento
y en las profecías del dolor solo yo me puedo arrastrar.
No hay preguntas, no hay palabras, solo un deseo
que antes de morir, algo de mí se pueda cambiar.
Mi mundo y yo, con un espíritu completamente enfermo
y aquí me siento como un ave, que ya no puede volar...
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Autor:
Jorge L Amarillo (
Online) - Publicado: 18 de noviembre de 2025 a las 12:24
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Jorge L Amarillo, MISHA lg, Jose de amercal, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

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