Hace mucho -o muy poco-
frente al mar, despojada,
me encontré cara a cara
con el poderoso tiempo.
Quise reclamarle mil vacíos,
mil demoras, mil derrotas,
mil desgastes, mil ignorancias.
Mil imprecisiones poco honrosas,
mil horas demasiado misteriosas.
Pero al mirarme a los ojos, cansado,
y cuidadoso, circundar mi rostro
como queriendo relatarme eternidades
mi corazón se colmó, de admiración
y de un diferente nuevo amor.
Fue algo así como
haber ido un segundo al cielo
y estar frente a Dios.
Cada vez que pienso en aquello
con mi cuerpo bruñido de calma
y anchuroso lucro en mi alma
guardo dilatado silencio
en profundo respeto.
.
.
.
P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1300 - 07.09.2021
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(ante cualquier advertencia
será retirada de inmediato)
Mi Poesía: Cara a cara
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Autor:
P-Car (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de noviembre de 2025 a las 10:31
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 28
- Usuarios favoritos de este poema: Fabio de Cabrales, Poesía Herética, Lualpri, Hernán J. Moreyra, Furtivo, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios5
Hmmm, las disonancias y el uso del verso libre medio me complican. Eso digo que es típico chileno.
Se valora la sinceridad. Saludos poeta.
Gracias por compartir tus letras, Paty.
Saludos.
Gracias Lualpri, por brindarme tu compañía, un abrazo.
Sencillamente hermoso y reflexivo mi bella poeta
Con cariño
JAVIER
Reflexivo... pero muy bello a la vez!!
Gracias por compartir tus letras estimada poeta
Cordial saludo
Muchas gracias Furtivo, por leer mis letras y ver esa belleza que citas. Un abrazo para ti.
Querida Paty,
Este poema tuyo amiga, es un encuentro sagrado con el tiempo, descrito con una delicadeza que estremece. Me conmueve cómo transformas la queja —esos “mil vacíos” y “mil derrotas”— en un acto de revelación, casi místico, donde el tiempo deja de ser verdugo para convertirse en maestro silencioso.
La escena frente al mar, despojada y vulnerable, abre un espacio de trascendencia: allí la mirada del tiempo no juzga, sino que abraza. Esa inversión emocional, ese paso de la recriminación a la admiración, es uno de los logros más bellos del poema.
El cierre, con su tono reverencial, eleva la experiencia a un ámbito espiritual: un silencio ancho, bruñido de calma, donde la comprensión reemplaza al reproche. Es un texto que invita a la contemplación y que deja en el lector una sensación de quietud luminosa.
Un poema de gran madurez interior y de honda belleza.
Gracias por haberlo escrito y compartirlo.
Cariños,
—LOURDES
Estimada amiga, es un honor tu compañía. Gracias por ello y por toda la sabiduría que me regalas, la siento como un caudal de agua fresca, siempre nueva, siempre aprendida, siempre elevada, siempre salvadora. Un abrazo inmenso, te deseo un feliz final de semana.
Lo mismo para ti, amiga Paty.
Cariños.
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