No importaba quién yo era. Lo significativo era lo que yo estaba viendo, a quién yo estaba espiando, dormida.
En un campo cerca de mí, con el pasto cortito y verde brillante, iluminado por el sol. No había horizonte, solo verde y una vereda por donde caminaba lo que yo observaba.
Estaba seis metros sobre él, lo seguía. No tenía cara, solo una boca enorme, muy aguada, con unos dientes que, de tan solo verlos, ya dolían el resultado. Un filo perfectamente trabajado. Caminaba en cuatro patas y su piel era oscura, como la de cualquier monstruo. Su cuerpo era demasiado flaco y tenía el tamaño de un perro adulto, pero tenía una conciencia casi humana. Su piel, demasiado lisa y brillante bajo el sol. Sus patas estaban curvadas hacia dentro y veía con el olfato.
No sé quién era o qué era eso, pero me conocía, y yo a él. Y antes de despertarme dormida, algo estaba sucediendo entre nosotros. Yo sé que él me buscaba, esa cosa. Tal vez él me seguía a mí. Era como un demonio. Nos sentíamos mutuamente. Y luego desperté.
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Autor:
__almapulcra (
Offline) - Publicado: 12 de noviembre de 2025 a las 17:51
- Comentario del autor sobre el poema: Sólo fué un sueño.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 46
- Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto, Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., Haz Ámbar, alicia perez hernandez, EmilianoDR, Jose de amercal

Offline)
Comentarios2
Es interesante como los dueños tienden en ocasiones a ser tan vívidos, inclusive puede uno percibir la tensión del ambiente ... Yo cuando sueño hermoso a veces hablo e inclusive lloro. Prefiero por supuesto lo bello al horror... Un interesante relato, me gustó...
Besando tu mano desde México,
Anthua62
Muchas gracias por tu comentario, si los sueños a veces son raros, pero pueden ser escritos! Esa es la mejor parte
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