DE QUÉ HABLAMO LOS ESCRITORES.

Nkonek Almanorri

Ayer se decía que:

El saber no ocupa lugar.

Hoy se dice que:

El saber sí ocupa lugar.

Mañana tocará decir:

Qué lugar en verdad ocupará

El saber.

 

¿De qué hablamos los escritores cuando estamos solos? ¿Qué pensamos? ¿Por qué buscamos y ansiamos la soledad? ¿De quiénes huimos...qué es nuestra vida aparte  y apartada? ¿Por qué sentimos que hablar a veces no nos sirve de nada y que todo se esconde en las palabras que dejamos escritas como testimonios de un estar aquí, de un presente y un ahora?

 

Nuestra estancia es, desde siempre un estado que se esconde en el Silencio y se refugia en la pasión de la palabra a la que logramos arrancarle la locura íntima del momento; nuestra alegría inmensa se reduce a buscar las palabras que sean capaces de generar espasmos, emociones, una sonrisa cómplice por muy larga que sea la distancia allá donde haya de llegar. Esos lugares donde crecimos, donde aprendimos a respirar, a sentir, a sonreír y que son los vientres de nuestras madres en aquellos nuestros primeros instantes de existencia en la vida que son hoy éstos nuestros lugares desiertos, nuestros espacios de exigida soledad donde nos preparamos para hablar en Silencio con todos los silencios; es donde nos preparamos para ser diferentes a los diferentes en esta corta estancia.

 

El tiempo, el tiempo de vida, es el único juez juicioso y severo que nos vigila, el que nos señala y nos juzga; el que nos guía y nos corrige, el que nos dice en el momento de la duda cómo, por qué y para qué de todo antes de que nos equivoquemos. El tiempo no cuenta con nosotros y es por ello que corremos aunque en la dirección equivocada: corremos detrás del tiempo cuando lo que deberíamos hacer es correr delante de él, dejarle atrás, ignorarle.

 

Nuestro Silencio si fuera obligado serviría, sirve, como tumba que nos cubra del sol, del frió, del agua y del viento; también de las vergüenzas y de los irrespetos hacia nosotros mismos cuando no supimos ser suficientemente honestos con las palabras que tuvimos a nuestro alcance, las que buscamos, las que nos llegaron, las que se ofrecieron a acompañarnos. Cuando las palabras se silencian es como el telón que cae cuando acaba la función, cuando termina nuestra capacidad de emocionar con verdades o con mentiras porque las palabras no saben de realidades ajenas sino propias y por eso son honestas, nunca nos fallan ni nos mienten.

 

Así es que seguimos, proseguimos entre días y noches la mayoría de las veces y del tiempo en solitario, apartados de todo y de todos. En Silencio, siempre. Y así hasta el último halo de aliento hasta que los ojos se nos cierren y no se abran más; hasta que llegue la oscuridad temprana...sólo así moriremos, momentáneamente, de verdad y esto no es un mal pensar. Ni una broma: es una realidad a la que nos agarramos.

 

 

 

 

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Comentarios2

  • MISHA lg

    asi es querido poeta ....así seguimos
    gracias por compartir

    Así es que seguimos, proseguimos entre días y noches la mayoría de las veces y del tiempo en solitario, apartados de todo y de todos. En Silencio, siempre. Y así hasta el último halo de aliento hasta que los ojos se nos cierren y no se abran más; hasta que llegue la oscuridad temprana...sólo así moriremos, momentáneamente, de verdad y esto no es un mal pensar. Ni una broma: es una realidad a la que nos agarramos.



    besos besos
    MISHA
    lg

    • Nkonek Almanorri

      Seguimos. Escribir en solitario, apartados, al margen de lo que otros piensen, digan o crean; es un acto a veces difícil de superar pero que con el tiempo las circunstancias nos fortalecen. Gracias.

      Un abrazo.

    • Salvador Santoyo Sánchez

      ¿De que hablamos los que gustamos de la poesía?

      De lo mismo que el escritor.
      De lo mismo QUE HOY NOS MUESTRA, que a mi sentir, este escrito ES UNA POESÍA MAGNÍFICA, pues está llena de matices, que van del silencio mundano, al silencio infinito.

      "Nuestra estancia es, desde siempre un estado que se esconde en el Silencio y se refugia en la pasión de la palabra a la que logramos arrancarle la locura íntima del momento"

      Con el respeto que le tengo estimado escritor: Lo entrecomillado es POESÍA PURA.
      Y tal vez, podría decir más, pero creo que con eso es suficiente.
      Vaya, y llegue hasta usted mi saludo, con mi admiración a su singular forma de escribir.


      Nuestra estancia es,
      desde siempre un estado
      que se esconde en el silencio
      y se refugia en la pasión
      de la palabra
      a la que logramos arrancarle
      la locura intima...del momento

      Nkonek Almanorri


      • Nkonek Almanorri

        Cierto. Un poeta en su mundo apartado e interior usa, se sirve y se atiene al mismo orden que un artista o, en este caso, un escritor. Lo que nos unen es ese sentimiento íntimo que nos hace ser parte de una sociedad en la mayoría de las veces apartada, alejada y en ocasiones hasta criticada cuando se trata de incomprensión hacia ellos, y ellas.

        La palabra escrita es el arma del que en solitario piensa diferente; sabe que por el buen y correcto uso de la palabra es y puede ser señalado, criticado, insultado, ninguneado, despreciado, ignorado y hasta odiado públicamente; al mismo tiempo saben, esos otros, que también pueden usar la palabra para mentir y calumniar porque no ignoran que hay muchos que les compran el mensaje, porque se necesitan entre ellos aunque se odien en la intimidad; esto ocurre, y se sabe que sucede, en este mundillos de las palabras escritas.

        Vaya, también y de vuelta, mi sincero y honesto abrazo hacia usted, Salvador. Gracias.



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