Elige sabiamente, alma mía,
de qué fuego te alimentas,
qué sombra te susurra en el oído
mientras crees bailar con la luz.
Estudia tus temblores,
los gestos diminutos de defensa,
los “no pasa nada” que te aprietan el pecho.
Mira las rejas de oro
que tú mismo forjaste
para sentirte a salvo.
Mira cómo las acaricias,
cómo las defiendes
como si dentro viviera tu libertad.
Atrévete a cruzar las capas,
una a una,
como pieles antiguas desprendiéndose
en la danza del despertar.
Allí,
en el núcleo que no miente,
sé radicalmente honesto,
y exquisitamente amoroso.
Reconoce la maraña:
cómo manipulas para ser amado,
cómo cedes tu voz para no ser herido.
Fíjate cuando justificas,
cuando decoras las cadenas
para que parezcan brazaletes de fe.
Siente,
con la inocencia de un dios cansado,
cómo tu energía dorada fluye
hacia causas que no te pertenecen.
Entonces,
en un gesto silencioso,
reclama tu atención.
Haz de tu mirada
una antorcha que ilumina
solo lo verdadero.
Y deja que todo lo falso,
sin pelea,
se disuelva en su propio cansancio
-
Autor:
chonalma. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de noviembre de 2025 a las 16:24
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Flor del loto, alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.