El Puerto Aéreo: Edén de transiciones
Lugar mágico, surrealista,
inhumano y urgente,
fraterno y esperado,
de transeúntes
con el alma en vilo,
apurados y vehementes,
el sosiego, inevitable invitado,
en la mezcla de momentos
que asombran
en la inverosímil dlmensión
de aeronaves y adioses suspendidos.
Aquí el ser se parte
en dos mitades:
la que se eleva
y la que se queda.
Cuerpos que se funden
en el último abrazo
que cuenta el tiempo.
Risas de quien recibe,
llanto del que despide,
siembra promesas en el asfalto,
cantos de olvido
y tensión del mañana.
Vaivenes, apretones,
fuga y regreso en cada paso.
Edén de transiciones
y veloces estelas.
El tic-tac del reloj sin descanso,
donde la despedida
ya es nostalgia del regreso.
Surge el despegue,
el alto vuelo, surca el paisaje.
La lágrima azul del cielo
anuncia el aterrizaje,
un nuevo suelo.
La fe que vence el temporal
y la distancia.
Mundo poético,
que eleva y emite,
pasajes y versos,
a veces patéticos,
que recorren
el universo
en un instante,
esperando el abrazo
que quedó en la patria.
-
Autor:
Rafael Parra Barrios (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de octubre de 2025 a las 14:40
- Categoría: familia
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Rafael Parra Barrios, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios1
Interesante, este poema convierte el aeropuerto en un espacio simbólico donde lo cotidiano se vuelve trascendente y a decir verdad yo lo veo así. He visitado al menos 8 países.
A través de un lenguaje lírico y reflexivo, transforma el tránsito y la espera en una metáfora de la existencia: partir y quedarse, perder y reencontrar. La descripción inicial —“mágico, surrealista, inhumano y urgente”— marca el tono ambivalente de todo el texto, donde lo técnico convive con lo emocional. La estructura fluida, casi cinematográfica, alterna imágenes de movimiento con pausas de introspección, evocando tanto el bullicio del viaje como el silencio del adiós. El cierre, con su tono esperanzado y universal, convierte el “Puerto Aéreo” en un símbolo del alma humana: siempre suspendida entre la nostalgia del pasado y la fe en el regreso. Es una meditación poética sobre la partida, el reencuentro y la esencia misma del viaje.
Saludos
Poeta y amigo del alma, Justo Aldú, gracias por esas palabras que en sí son versos que feflejan tus cualidades poéticas. Tu análisis es todo un aeropuerto donde aterriza tu sapiencia y eso me conmueve gratamente. La interpretación del poema la aplaudo y la celebro. Es magnífica y me encanta. Gracias. Fuerte abrazo!
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