Amor (Quevedo)
Tan pródigo mi amor, que en llamas ciego
me dio por galardón ceniza vana
busqué en tu duro mármol dulce riego
hallé desdén de sierpe cortesana.
Quise encender tu noche con mi estrella
y fui candil que muere en sombra oscura
tu hielo fue muralla contra ella
mi fe quedó cautiva en sepultura.
Hoguera fui de ardor que me devora
templo sin dios, reliquia desangrada
mi llanto se hizo estatua en cada hora
y el aire se vistió de la nada.
Hoy mi amor, soberbio en su inclemencia
se trueca en humo, cárcel y sentencia!
Amor es fuego atado a mi cuidado, es dulce llaga que jamás se cierra, veneno fiel que nunca me ha dejado, cautivo soy de aquello que me encierra.
Amor (Góngora)
Tan vasto fue mi amor, que al sol vencía,
vertiendo ardor en líquidas centellas;
tu faz, cristal de mármol, no cedía,
ni se ablandó con músicas de estrellas.
Pretendí ser aurora en tu ribera,
nave de luz que al aire se ofrecía;
mas tu desdén, sirena prisionera,
quebró mi fe con fría melodía.
Ardí cual fénix preso en su tormenta,
ceniza fui, reliquia desolada;
mi ardor, que todo cielo representa,
en humo se volcó, sombra cifrada.
Y al fin, mi amor, de gloria convertido,
se hizo pavesa en viento malherido!
Es oro el sol que en tu cabello brilla, y rosa breve tu mejilla ardiente; goza, doncella, el don que se destila, que todo pasa rápido y ausente.
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Autor:
Ellie (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2025 a las 14:06
- Comentario del autor sobre el poema: Tanto Quevedo como Góngora hablaron mucho del amor, pero cada uno con una mirada distinta, casi opuesta, marcada por sus estilos y temperamentos La visión de Quevedo es apasionada, intensa, pero también amarga y desengañada.Lo ve como la mezcla placer con dolor y en su famoso soneto “Amor constante más allá de la muerte”, convierte el amor en algo eterno, más fuerte que el polvo y que la muerte misma. Góngora lo consideraba más sensual, estética y decorativa, acorde con su estilo culterano. Más que amargo o trágico, su amor es hechizo de los sentidos, pero teñido de nostalgia por lo pasajero y en el célebre poema “Mientras por competir con tu cabello”, el amor está ligado a la belleza juvenil, pero advierte de su fugacidad (“goza, goza tu hermosura…”).
- Categoría: Amor
- Lecturas: 41
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Martha patricia B, Nacho Rey, Freddy Kalvo, _Incipiens_, Mª Pilar Luna Calvo, Carlos Baldelomar, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Enrique Fl. Chaidez, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Javier Julián Enríquez, Annabeth de León

Offline)
Comentarios10
Elideth: Dr.Poeta qué palabras qué poema tremendo es un regocijo leerlo para mi pobre cabeza dos veces tuve el poema pero es hermoso bello un abrazo grande para una escritora que hace regocijar el alma un abrazo grande y un beso para usted
Gracias querido amigo Antonio por el tiempo y las palabras dedicadas a estas letras y su escribiente.
Abrazos y un beso de regreso a su persona.
Muy buenos poemas. Un saludo cordial.
Gracias poeta Nacho Rey!
Abrazos y mis saludos lleguen a ti.
Bonita loa a dos grandes de las letras.
Un abrazo fraterno.
Querido Freddy, gracias y loas al poeta que comenta y se detiene en las letras.
Abrazos.
Exelente trabajo poetisa, un abrazo.
Poeta _Incipiens_, gracias por su considerado comentario a este poema.
Abrazos y feliz tarde.
Otro u otros tiempos, otros poetas, otra manera de ver y sentir el mundo, de escribir la poesía, de hacerla admirable. No alcanzo ( al no ser yo poeta), a ver el profundo sentir de esta poesía, todo a lo más visualizo ese tiempo pasado por medio de la mirada y los sentimientos de dichos poetas.
Gracias por esta poesía y estos poetas, Elie. Sinceramente.
Magnífica manera de recordar a los dos enemigos poéticos mas famosos de la historia de la poesía clásica. Mi sincera admiración a tu magnificente versar viaja hacia ti con mi más cálido abrazo siempre lleno de leal y gran cariño para ti.
Hermoso y genial tu bello versar estimada poetisa y fiel amiga Ellie
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Resuena en este conjunto un eco barroco, donde el amor se levanta como hoguera y condena a la vez, fiel al espíritu de Góngora y sus herederos. La tensión entre la llama ardiente y el mármol helado es el núcleo simbólico que sostiene cada soneto: deseo que busca, resistencia que niega. La riqueza de metáforas —ceniza, reliquia, estatua, fénix— convierte la pasión en un templo arruinado, un relicario de fuego y sombra. El cierre con la alusión a la fugacidad (“todo pasa rápido y ausente”) introduce el carpe diem como contrapunto, recordando que incluso el dolor del amor se consume en la misma rueda del tiempo.
Saludos
Interesante trabajo ,bien informado e hilado con unos verso bien rimados.
Gracias por ello,
dicho esto:
¿ qué es el amor?
¿algo que se habita, se disfruta y se da? ¿qué no se posee, no obsesiona, ni se necesita?
¿ y una vez está en ti, lo esta para siempre?
¿qué parte con quién se va,
y su amor deja a los demás?
Me he explayado un poco,
da igual, te le dejo para tu análisis y reflexión.
Pasa un buen día.
¡Que excelsos y bellos sonetos sobre Quevedo y Góngora nos brindas, querida amiga Elideth! Muchas gracias por esta obra maestra. Se puede apreciar en ellos una profunda reflexión sobre la naturaleza del amor, explorada desde perspectivas estilísticas y filosóficas divergentes. Ambos poetas, figuras emblemáticas del Barroco Hispanoamericano, abordan el tema con una intensidad emocional que se manifiesta en el uso de metáforas y símbolos complejos, aunque sus enfoques difieren notablemente. En el poema sobre Quevedo se puede percibir que se trata de un amor frustrado y doloroso. Así, la amada es inalcanzable y cruel, como «mármol duro» y «sierpe». El amante pasa de la esperanza a la desilusión, de la llama al humo, de la vida a la nada. En el poema de Quevedo, el amor es como un fuego que nos consume y nos priva de nuestra libertad. Por otra parte, en el soneto de Góngora, en cambio, se evoca el amor de forma idealizada y trágica. En tal sentido, se habla de grandeza y pasión, pero también de pérdida. El amante, con un amor que «al sol vencía», se enfrenta a la indiferencia de la amada, un «cristal de mármol» que permanece impasible ante su ardor. Considerando esto, la transformación del amor en «pavesa en viento malherido» simboliza la fragilidad de la pasión y la inevitabilidad del desengaño. Desde esta perspectiva, en los dos sonetos se vislumbra que ambos poetas comparten la intensidad de sus sentimientos y la conciencia de que el amor es pasajero. Reconocen que el amor y el sufrimiento son inevitables. Ahora bien, por otra parte, las diferencias que se pueden apreciar son notables. Quevedo habla de dolor y traición. Góngora, de la grandeza del amor, incluso en su derrota. Quevedo usa un lenguaje más directo y conceptual, mientras que Góngora usa uno más elaborado y sensorial. En esta línea, se evidencia que ambos poemas ofrecen una profunda reflexión sobre el amor, toda vez que revelan las complejidades y contradicciones inherentes, en el contexto del amor, a esta fuerza universal. ¡Una maravilla sumergirse en su lectura!
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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