Estoy recostado en la cama.
La lluvia golpea afuera con su
ritmo cansado, constante.
En el cuarto apenas una luz tenue
se atreve a respirar entre la oscuridad,
como si supiera que la noche no quiere ser interrumpida.
Y aquí estoy yo, mirando hacia la nada, dejándome envolver por ese murmullo de agua que cae sin detenerse.
La brisa entra por la ventana, suave, fresca, y parece que traer consigo tu sombra.
No necesito cerrar los ojos para verte.
No necesito pronunciar tu nombre
para llamarte.
Estás aquí, en cada recuerdo que la lluvia
me devuelve.
¿Te acuerdas?
El primer beso bajo la lluvia.
El primer abrazo, mojados, temblando,
pero sin querer soltarnos.
¿Te acuerdas cuando corríamos
de la tormenta, riendo, tomados de la mano, como si el mundo entero fuera solo nuestro secreto?
Y yo me pregunto por qué…
por qué la lluvia murmura tu nombre,
por qué cada gota se empeña en traer
lo que la distancia calla,
lo que el tiempo jamás pudo borrar.
Quizá porque en el fondo, la lluvia
no es solo agua cayendo.
Es memoria.
Es recuerdo.
Es ternura escondida.
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Autor:
javier Juarez 🍷 (
Offline)
- Publicado: 28 de agosto de 2025 a las 22:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
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