Pongo mis manos al frente y recibo el golpe. Resisto. Todo cobra sentido cuando los ojos se hacen presentes, porque en los momentos de vacío siempre se encuentra algo al buscar. El sudor se transforma en esperanza, el dolor en paz, la fatiga en un suspiro que permanece. Es la armonía de un ser que, casi sin palabras, intenta construir aun sabiendo que quizás nada llegue. Pero incluso así, el simple hecho de intentarlo otorga motivos a mantener mi fe.
©
-
Autor:
Urquiza (
Online)
- Publicado: 28 de agosto de 2025 a las 21:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.