Ahora que te conozco bien debo decirte una cosa,
te dibujé un rostro cuando me quedé a solas
y me enamoré de tus marcas, de esas mejillas amoratadas,
del pálido azul de tus vivencias,
las cuales nacieron en mis entrañas.
Ahora que te levantas y andas con tus pies a dos pulgadas
sobre el suelo, dejo de tenerle miedo a mis fantasmas,
ahora que vives en ese estado de quejumbre, los sonidos fuertes,
la música del cine en suspenso no le hace nada a mis nervios.
Poco a poco dejo de tenerte miedo,
cada día te abrazo con más fuerza para demostrarte
que tu delgado cuerpo, en tu figura alta de espalda curva
de huesos descompuestos no me aterran
y dejo de sentir los aruños de tus garras frotándome la garganta.
Me desengaño, te quito el manto de tristeza,
y hablo contigo e impido que te sigas arrancando los cabellos.
Cuando es de mañana soy testigo de tu desahogo,
gritas con fuerza y caminas por los techos a cuatro patas,
todo tiembla, las paredes se agrietan y yo me hundo en tu desgracia.
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Autor:
Roel De Olvido (
Offline)
- Publicado: 28 de agosto de 2025 a las 18:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
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