El fuego de tu cuerpo sobre el mío
Abre paso a la pasión encandescente de cuerpos robados
Donde el alma mira la gloria porque te hago mío
Y se agitan los latidos como dos enamorados.
Tu sudor y el mío son cascadas de amor puro
Y que decir de las miradas sin fronteras al ser tuya
La pasión no transita, se protege como un muro
Y no hay sabio legendario que la intuya.
El suspiro funde el deseo intenso
En viva voz que sale desde adentro
Cuando llega el éxtasis y seguir es lo que pienso
Y entonces las palabras se vuelven epicentro.
¿Qué decir del aliento del momento?
Sabe al júbilo del encanto y a su canto
De celebrar encontrarse con juramento
Como Dios en sacrosanto con los santos.
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