Rendición de un Hechizo

Elizabeth A. Navarro

En la primera brisa de primavera
brotó un lazo extraño,
complicado como espejo de familia,
y dulce como lección de vida.

Entre letras, risas y desvelos
corrían los días,
y cada madrugada era un fuego adolescente
que nos unía sin medida.

Llegó junio sin aviso,
y en carne y sombra nos hallamos,
el vampiro y la bruja,
entre besos que mordían y pociones que ardían.
Lo simple se volvió un laberinto,
y el regalo de la brisa
se tornó conjuro oscuro.

Ahora es otoño,
los árboles desnudos nos recuerdan lo perdido,
las hojas muertas son los pasos del recuerdo,
y en el día de las máscaras
se quebró el hechizo,
la última gota de amor fue bebida.

Así se rinde un encanto:
complicado, inevitable,
entre vampiro y bruja,
sabiendo siempre que jamás sería.

 

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