Amiga
Ella fue mi compañera de camino y de sueños, bajo el cielo estrellado de mis noches eternas, y guardé en el pecho un sentimiento tan intenso, que crecía con fuerza aunque sin esperanza, pues solo era su amigo, mas mi alma la anhelaba.
Su voz era un río de confidencias ajenas, yo escuchaba sus palabras con disimulo y pena, mientras el corazón se me partía en pedazos al oír cada nombre que sus labios nombraban, y yo solo callaba, sin poder decir nada.
Nunca revelé el fuego que en mi interior ardía, ni la luz que en mis ojos su presencia encendía, por miedo a que el cariño se rompiera en mil partes, y perdiera el consuelo de tenerla a mi lado, aunque fuera tan solo como su amigo leal.
Mi mundo se iluminaba si su risa sonaba, y en la quietud de tarde, si su mano buscaba la mía con confianza, yo temblaba por dentro, fingiendo una calma que no podía tener, pues todo en mí latía con un amor secreto.
Hoy miro hacia atrás y veo aquella juventud, el cariño profundo y la pura virtud de un amor que guardé con devoción sincera, porque aunque era su amigo, yo soñaba en silencio con un mundo en el que fuéramos algo más.
—Luis Barreda/LAB
-
Autor:
Luis Barreda Morán (
Offline)
- Publicado: 27 de agosto de 2025 a las 10:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.