Vendrán otros,
por supuesto que vendrán,
con sus te quiero de manual,
como dicta la costumbre.
Pero sin memoria,
sin asedio,
sin guardia,
sin vigilia.
Ellos, inevitablemente,
te harán el amor de prisa,
con esa torpeza urgente
de aquellos que corren
porque van tarde.
Yo, en cambio,
solo supe imaginarte despacio,
así como se enfría un café
y se enfría la tarde
cuando cae en silencio.
Fue mi manera lenta
de decirte te quiero,
como la obstinación de un árbol
que tarda años
en dejar de ser retoño.
Pero ya ves:
el tiempo no hace ruido.
Y a uno, al final,
lo borra el olvido.
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Autor:
Carlos Baldelomar (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 27 de agosto de 2025 a las 10:30
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Baldelomar
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