El pájaro miró al cielo y no voló

Michaella

Dejé de escribir, con la intención de no sentir.

Es debido a que sentir me recuerda constantemente mi obligación de vivir.

Pero hace tiempo que vivir es sinónimo de sufrir. 

Mi cuerpo se convirtió en jaula y mi mente es un pájaro despojado de su libertad.

Por las noches anhelo ser la jaula que se volvió pájaro, aquella de la que nos habló Pizarnik.

Pájaro que se voló; de ese modo al menos podría considerar volar.

 

Empero mi jaula no es mágica, no se transforma, mi jaula está abierta

El pájaro que se halla ahí no vuela, quiere volar pero no puede 

No teme volar, no puede hacerlo de manera literal, sus alas heridas están.

La jaula lo anima a seguir, a salir y no regresar, volar, anclarse a su libertad.

El pájaro lo intenta una vez, dos veces, mil veces y no logra hacerlo.

 

Señor, ¿A quién clamo? Me pregunto si al señor al que clamó Alejandra…

Pero yo no conozco a ese Señor, él tampoco me conoce a mí.

El Señor y yo algún día nos conocimos, pero hoy no lo hacemos.

Señor, si me recuerdas y si es que lo sabes, dime, ¿volaré?

 

Mi jaula no quiere ser jaula, nunca quiso serlo, mi jaula tampoco quiere ser pájaro, mi jaula no quiere tener que cargar en ella el peso de ser.

Mi jaula siempre confió en el pájaro, mi jaula siempre supo que el pájaro que nació en ella siempre fue un águila, por eso es que la puerta abierta siempre está, es evidente el porqué. ¡Las águilas no pertenecen a las jaulas! Mi jaula sabía que el pájaro eventualmente miraría al cielo y se volaría, entonces la jaula dejaría de ser refugio y pasaría a ser alas y ojos del águila, sin necesidad de ser, simplemente completar.

La jaula y el pájaro se unirían… ¡No!, siempre fueron uno, aunque de forma abstracta, de forma imperceptible, pero al elevar el vuelo en una pequeña, esperada y maravillosa metamorfosis, ellos serían, en su libertad de ser o no ser, vivirían.

 

Un día el pájaro cansado se sintió dolorido; las alas pesadas se sentían.

Del diminuto tamaño de un colibrí era, pero sus alas pesadas, al igual que las de un cóndor.

Poco a poco perdió sus grandes habilidades; era imposible sostener el vuelo en alas de tan solo unos pocos milímetros cargando unas cuántas decenas de kilos. Lo intentó y a sí mismo se hirió.

El pájaro acechaba las flores desde la jaula, saboreaba su néctar a la distancia; el pájaro pensaba en el polen que debía transportar en ellas para que su objetivo de vida tuviera sentido.

 

Señor te cuento, un día el pájaro y la jaula entablaron una conversación, ellos decidieron intentar forzar la metamorfosis, pero solo lograron hacer crecer las alas del pájaro, reducir el tamaño del pájaro y la visión borrosa se volvió… Catastrófico escenario, ellos prometieron no volver a intentarlo y trataron de regresar a la forma inicial, la jaula siguió siendo jaula pero el pájaro, simplemente se quedó siendo diminuto, con enormes y pesadas alas, ojos brillantes y hermosos pero con visión borrosa de manera que jamás pudo volver a ver a la distancia a sus amadas plantas.

 

Mi jaula es jaula, el pájaro no volará, el sentido… ¡Oh, Señor, no encuentro sentido!

  • Autor: Kim Mandarina (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 27 de agosto de 2025 a las 05:27
  • Comentario del autor sobre el poema: Soy todo lo que escribo incluso cuando no lo hago, tenía tiempo de no hacerlo pero creo que todo lo que redacté es exactamente la manera en que me siento. Ustedes creen que la grandiosa Pizarnik fue libre cuándo la jaula en pájaro se volvió y se voló? Pienso que esa misma libertad puede privar la liberación.
  • Categoría: Surrealista
  • Lecturas: 17
  • Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, nachosol, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, alicia perez hernandez, EmilianoDR
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Comentarios +

Comentarios1

  • Crucito Bautista

    Existe el temor de volar porque se ha perdido la confianza en sí mismo... es menester recobrar de aquello superior la estima propia...



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