Los amores son como las flores,
los hay viven alegres y contentos,
algunos otros con el pasar de los días…
mueren dolidos, tristes y marchitos.
Otros, cambian de olores y de colores,
al igual que hacen las más bellas flores,
sin tener en cuenta que esas permutas
ajan y empañan el brillo de los corazones.
El girasol, alardea de su amor al sol,
nace y muere persiguiendo su rumbo,
sin otro sentido que admirar su fulgor,
lo que provoca la admiración del mundo.
Hay amores que al igual que el girasol,
viven siguiendo un sentimiento eterno,
una ilusión limpia y de lo más sincera
que se desmorona por la apatía ajena.
La vida en sí, es un girar y girar sin orden
ni armonía, tras un delirio vago o espejismo…
que te deshonra y mancilla erróneamente,
y que te hace deambular sin acierto ni juicio.
Pero, no desistes, aunque a veces desesperas,
sientes, y piensas, que tu pasión no merece
tanto desprecio, pero no cedes, genio y figura
y tu amor eterno viajaran contigo en tu sepultura.
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Autor:
José Fas Fonfría (
Offline)
- Publicado: 27 de agosto de 2025 a las 02:26
- Categoría: Amor
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Mauro Enrique Lopez Z., Hernán J. Moreyra, ElidethAbreu
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