Buscando lo infinito me perdí en tus ojos,
poco sabía yo que estos eran el origen de la infinitud.
Como una especie de sedante, tus ojos me calmaron ante la ráfaga ajena,
confiando yo en el infinito que estos me daban,
puse mi refugio y alisté para volverme anclada.
Sedándome del alrededor que tanto alterna, tus iris me observaban y escudaban.
Pensé que entre tanto buscar y buscar por fin habría encontrado,
el infinito que va más allá de la carne y la realidad.
Protegí y cuidé esmeradamente esas orbes que me daban refugio,
amor,
fuerza
y miles de infinitos materializados.
Me asenté en mi nuevo hogar pero poco a poco,
una brisa llego,
sin previo aviso mi hogar sobrevoló sobre mi infinito,
y la vi irse a un lugar desconocido.
Quede destapada, fría,
en un lugar desconocido,
al cual un día yo había llamado infinito.
Tal cual cabo en batalla tuve que retirarme sin mirar por detrás de mi espalda.
En mi soledad actual donde en un vacío camino,
pensando si es que llegaré a encontrar un infinito,
lo que un día fue mi refugio hoy se ha ido y mi infinito queda sin ser adquirido.
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Autor:
deadpoetgirl (
Offline)
- Publicado: 22 de julio de 2025 a las 02:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z.
Comentarios1
Fantastrico y genial tu hermoso versar, gracias
Recibe un abrazo de Críspulo Cortés
El Hombre de la Rosa
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