La Sinfonía de la Vida
La vida es un piano de marfil y ébano,
donde cada nota es un recuerdo tejido en el tiempo.
Las teclas blancas: risas que iluminan el alma.
Las negras: suspiros que tiñen la sombra.
Un violín murmura melodías de infancia,
con cuerdas de oro que vibran en la brisa.
El murmullo de risas se alza en su canto,
como hojas flotando en un lago callado.
A veces, el viento sopla en tono menor;
un cello llora con voces de ausencia.
Pero en su lamento aún hay armonía,
pues cada lágrima es parte del concierto.
Y cuando el clarín del alba nos llama,
las trompetas anuncian un nuevo compás,
porque la sinfonía nunca se apaga,
solo cambia su ritmo, su tono, su faz.
Así seguimos, orquesta incansable,
con manos alzadas al pentagrama del cielo,
tocando la vida en notas doradas,
entre sombras y luces, entre risas y duelo.
Cada alma es una nota,
y juntos tocamos la música de lo que somos.
— L.T.
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Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline)
- Publicado: 13 de julio de 2025 a las 04:10
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 56
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, liocardo, Alberto Escobar, Nelaery, Javier Julián Enríquez, pasaba, Alexandra I
Comentarios5
La vida es un piano de marfil y ébano,
donde cada nota es un recuerdo tejido en el tiempo.
Gracias Lourdes por esta forma de comparar la vida.
Tocas cada instrumento al sentir en tus letras.
Saludos y gracias .
Gracias a ti por leer con el alma.
Tus palabras Emiliano, son como un acorde que armoniza con el sentir que intento plasmar.
Me alegra que esa imagen del piano haya tocado alguna fibra.
Un abrazo y gracias nuevamente por tu generosa sensibilidad.
-L.T.
Gracias a ti por leer con el alma.
Tus palabras Emiliano, son como un acorde que armoniza con el sentir que intento plasmar.
Me alegra que esa imagen del piano haya tocado alguna fibra.
Un abrazo y gracias nuevamente por tu generosa sensibilidad.
-L.T.
Eres muy buena en la rima libre. A mí es un estilo que me encanta.
Mantienes la cadencia y el ritmo con elegancia y se notan las asonancias en el recitar.
Muy lindo. Un gusto.
Para Liocardo, el que desciende con la frente en alto
Te leo, hermano de las sombras,
y no te juzgo.
El infierno es tarea de valientes,
y tú, con la pluma por espada,
bajas sin temblar a enfrentarlo.
Has cansado a los dioses
con tu verbo invicto,
has bebido con ellos
y aún así no te has rendido.
Hoy duermes,
no por huida,
sino por derecho:
el descanso también es un acto sagrado,
una tregua que el alma exige
cuando el cuerpo ya no finge.
Tú que acumulas dolores como otros conquistas,
que analizas cada grieta del día
como si allí se escondiera la luz,
deja que te diga esto, amigo mío:
A veces vivir no es saber,
es simplemente resistir
como la roca al oleaje,
como el poema al olvido.
Y si alguna vez piensas
que tus palabras no sirven,
recuerda que incluso el eco,
aunque no crea en su origen,
es prueba de que alguien habló
en la cueva más honda del mundo.
Aquí estamos,
los que aún te leemos,
esperando que regreses
con tus canas de héroe
y tu cansancio de hombre,
para seguir brindando
por lo que duele
pero también por lo que canta.
con sinceridad plena,
Lourdes
Es precioso tu poema que expresa sentimientos
usando instrumentos musicales, porque, además, la música siempre habla de sentimientos y con sentimiento.
Muchas gracias por compartirlo, poetisa Lourdes Tarrats.
Muchas gracias, Lourdes, por este bello poema, cuyas ideas objetivadas en su naturaleza retórica y simbólica parecen representar una alegoría de la existencia humana, concebida como una sinfonía de elementos interconectados. Así, la vida, como un piano de ébano y marfil se manifiesta a través de las teclas blancas, que representan la alegría, y las negras, que representan la melancolía. El violín, por su parte, parece evocar la infancia, sus cuerdas vibrando en perfecta armonía con la brisa, mientras el murmullo de las risas asciende como hojas danzantes en un lago sereno. En el contexto de la música clásica, los momentos de aflicción se manifiestan en el lamento del violonchelo, cuyas notas, a pesar de su carácter triste, contribuyen a la armonía global de la pieza musical. El clarín del alba se erige como un símbolo de renovación y cambio, anunciado por trompetas que invitan a una nueva etapa. La sinfonía vital, incesante, experimenta una constante metamorfosis. En última instancia, la humanidad, como una orquesta inagotable, eleva sus manos hacia el pentagrama celeste, toda vez que interpreta la vida en una amalgama de luces y sombras, risas y lutos, en una búsqueda constante de trascendencia. ¡Una maravilla sumergirse en su lectura!
Un cordial saludo y fuerte abrazo
Estimado Javier,
Su lectura me ha conmovido profundamente. No sólo por la generosidad de sus palabras, sino por la manera en que logra desentrañar y expandir los símbolos del poema con una sensibilidad exquisita. Su interpretación —esa sinfonía de ideas entretejidas con la música, la infancia, el dolor y la trascendencia— es, en sí misma, una obra poética. Me siento agradecida y honrada de que el poema haya resonado en usted de esa forma.
Gracias por en sus notas y por regalarme esta lectura tan rica y luminosa.
Un abrazo grande,
Lourdes
Gracias nuevamente.
-L.T.
Sencillamente hermoso, grata lectura, gracias por compartir.
Saludos, feliz dia, Alex.
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