EN MEMORIA DE UN MENDIGO

Begoña Varona (antes Nelaery)

EN MEMORIA DE UN MENDIGO

Buenas tardes. No sé tu nombre. Nunca te lo pregunté, ni tú me lo dijiste.

Éramos dos desconocidos que se encontraron en la calle.

Fue una casualidad. Tú vivías junto a un museo de Bellas Artes en el parque más conocido de la ciudad, en compañía de otro señor.

Yo, por casualidad, acabé coincidiendo con vosotros en el mismo lugar, porque quedaba diariamente con una compañera para ir juntas a nuestro lugar de trabajo.

Desde el primer momento, hubo un buen entendimiento entre nosotros.

No hubo extrañeza entre personas desconocidas. Vosotros aceptasteis sin recelo mi compañía y, yo, la vuestra.

Enseguida empezamos a hablar.

Recuerdo que, un día, mientras estabas durmiendo en un banco del parque, tu compañero me dijo que pertenecías a una familia adinerada de la ciudad, pero, que tú no estabas de acuerdo con aquel tipo de vida, y que habías preferido otro modo de vida. Añadió que en esta vida elegida por ti te sentías mejor, más libre, lejos de las etiquetas sociales y de las ataduras que van unidas a éstas.

Yo no cuestioné tu elección, solamente la acepté, sin preguntas.

No me planteé si las razones que me había dado tu compañero eran las verdaderas, o eran otras.

Tú eras el dueño de tu vida y tú elegías tu camino.

Quién era yo para juzgar.

Continué hablando diariamente con vosotros el resto del tiempo que transcurrió hasta el final de curso.

Aprendí muchísimas historias que me contabais.

Erais como un libro abierto. Me abristeis los ojos para conocer un mundo de injusticias, de desigualdades, de hipocresías…

Comprendí que yo, dentro de mi comodidad, había vivido como en una burbuja y me replanteé mi modo de vida. Me hizo empatizar con personas que necesitaban apoyo y, sobre todo, respeto a su dignidad.

Fue una lección de vida, sin ninguna duda.

El curso académico acabó y no volví a veros.

Al cabo de un tiempo, oí en las noticias que habían encontrado muerto

a un mendigo, en el mismo lugar en donde, tiempo atrás, os conocí.

Fui a ese lugar y tampoco vi a tu compañero.

Deposité un

ramo de lirios azules, mis flores preferidas, en el banco junto al Museo, como recuerdo y en agradecimiento por vuestra compañía y lección de vida.

Sólo deseo que, allá donde estéis, hayáis encontrado la paz.

Muchísimas gracias por todo lo que me enseñasteis.

Nelaery

Comentarios +

Comentarios13

  • Lualpri

    Estimada Poeta....

    Pese al trágico y triste final, ha sido una linda historia y muy real por cierto.
    Gracias por compartirla.
    Buen día.

    • Begoña Varona (antes Nelaery)

      Gracias a ti por leerla.
      Fue una lección de vida.
      Muchas gracias, poeta Lualpri.
      Buen día para ti también.

    • ElidethAbreu

      Querida Nelaery.
      Me sumo al homenaje a ese mendigo de tus letras, con un ramo de violetas a su recuerdo.
      Abrazos y gracias.

    • JUSTO ALDÚ

      En estas líneas late la ternura de un encuentro improbable y la dignidad silente de un alma libre. El mendigo, sin nombre ni epitafio, se convierte aquí en maestro de humanidad. La autora, como quien halla belleza entre las ruinas, recoge su lección con lirios azules en la mano y gratitud en el alma. Un testimonio sereno que desarma prejuicios y ennoblece la memoria.

      Saludos amiga.

    • JAVIER SOLIS

      Una amistad incierta y nada convencional
      grandes enseñanzas de la vida al aire libre
      hermoso homenaje a una amistad incondicional
      Belleza de letras
      Con muco cariño
      JAVIER

      • Begoña Varona (antes Nelaery)

        Muchas gracias por tu comentario, poeta Javier.
        Desde luego, fue un encuentro poco convencional, pero aprendí mucho.
        Un abrazo.

      • alicia perez hernandez

        Cuántas personas de las que vemos en la calle o durmiendo en una banca teniendo una buena posición anda bajando sin tener donde dormir o donde comer? pero bueno a veces la ideología o su manera de pensar los hace abandonar su casa, habrá otros que realmente les tocó vivir en la calle, cuantas cosas vemos a diario que no comprendemos? muy claro tu escrito. Un abrazo, poeta

        • Begoña Varona (antes Nelaery)

          Sí. Así es.
          A veces, desconfiamos unos de otros. Y eso impide la comunicación.
          Gracias por tu comentario, Alicia.
          Un abrazo.

        • Mª Pilar Luna Calvo

          Una bonita historia y una experiencia. Dejar una vida cómoda para malvivir en libertad.... eso es duro. Os teniais que encontrar en la vida.Un abrazo.

          • Begoña Varona (antes Nelaery)

            Gracias, Pilar.
            Yo creo que no existen las casualidades, que, por algún motivo, tuve que aprender.
            Un abrazo.

          • El Hombre de la Rosa

            Tu genial pluma borda las palabras que escribe estimada poetisa y amiga bilbaina Nelaery
            Saludos afectuosos de tu amigo Críspulo
            El Hombre de la Rosa

          • Llaneza

            Una conmovedora historia en donde tus palabras tan llenas de ternura no transporta a la reflexión.

            Un abrazo Nelaery.

          • Antonio Miguel Reyes

            Una narrativa plasmada de curiosidad en la que el remordimiento no es capaz de encontrar esa tranquilidad que debería aflorar Los lirios azules simbolizan esperanza, tranquilidad y confianza. Su color evoca serenidad y paz, y también representan el equilibrio en las relaciones, así como el respeto y la fidelidad.
            Cosa que ya es imposible de arreglar pero sube muy alto tu actitud tomada.
            Un fuerte abrazo.

            • Begoña Varona (antes Nelaery)

              Muchas gracias por tu amable comentario, poeta
              Antonio Miguel.
              Yo hablaba con ellos todos los días hasta que acabé el curso y fui a otro lugar de trabajo.
              Me despedí de ellos y no los volví a ver.
              Un gran abrazo.

            • EmilianoDR

              Gracias poeta por esta historia de esas personas que pasan por la vida y sin saber sus nombres se quedan en el recuerdo.
              Todos hemos sido mendigos de algo Nelaery.
              Saludos.

              • Begoña Varona (antes Nelaery)

                Gracias por leerlo.
                Es cierto que todos hemos sido y somos mendigos de algo.
                Ten un buen dìa, poeta Emiliano.
                Saludos.

              • Lincol

                Tu poema es un acto de memoria, un abrazo silencioso y una declaración de amor al ser humano, sin distinciones ni prejuicios. Una verdadera lección de empatía y sensibilidad. 🌾💙

                Abrazos a la distancia.

                • Begoña Varona (antes Nelaery)

                  Muchas gracias por tu comentario, Lincol.
                  Así es. Sin distinciones ni prejuicios.
                  Abrazos para ti también.
                  💙

                • rosi12

                  No hubo extrañeza entre personas desconocidas. Vosotros aceptasteis sin recelo mi compañía y, yo, la vuestra.

                  Enseguida empezamos a hablar.
                  PLUMA DELICADA PARA CONTAR , GRACIAS POR COMPARTIR, SALUDOS DE AMISTAD

                • César Flores Ambukka

                  Interesante trabajo , nos habla del dolor de la ausencia más que de la ausencia del dolor, pareciera que realmente no era mendigo sino un hombre que escogió ser libre, sobrevivir y fallecer libre. Y más bien la dejó atrapada en ese sentimiento de nostalgia. Y estando ausente de la vida gracias a su trabajo , ya trascendió en la muerte.

                  • Begoña Varona (antes Nelaery)

                    Muchas gracias por este agradable comentario.
                    Conocí hace mucho tiempo a estos mendigos.
                    Uno de ellos eligió esa vida.
                    Me lo dijo su compañero.
                    Solía hablar con ellos como digo en la narración.



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