Te soñé esta tarde...
el reloj aún tenía luz de día y yo, cansada de mí, cerré los ojos.
Allí estabas, no como el hombre seco que me echó del pecho, sino como aquel que soñé tener a mi lado:
me abrazabas.
Sin palabras.
Como si en tu cuerpo hubiera aún espacio para mí.
Como si alguna vez lo hubo.
Me besabas con labios que nunca conocieron el amor, pero que en mis sueños sabían mi nombre.
Y en ese instante, por un suspiro,
creí que eras tú…
el que por fin volvía a buscarme.
Pero no.
En un parpadeo tu rostro cambió,
y tus ojos —tan tuyos, tan duros—
se llenaron de enojo.
De un enojo que yo no comprendía, pero que igual me dolía, porque ya lo había sentido antes…
en carne viva.
Te decía:
—Por favor...
tranquilo, no te enojes…
Y lloraba.
Como aquella noche en que te escribí un mensaje que jamás te llegó, porque me habías bloqueado.
Te decía “amor, te extraño tanto”
y lo enviaba aunque sabía que caería en el vacío.
¡Qué triste fue amar a un muro
y creer que en algún rincón del muro
había un corazón latiendo por mí!
Hoy desperté
y el aire pesaba.
Como si tu ausencia se hubiera metido en mis pulmones.
Y aún así, seguí...
No por orgullo.
Sino porque al fin entendí que no necesito más razones para callar que las mismas razones por las que tú me enseñaste a llorar.
Me da miedo hablar contigo,
Miedo de volver a mirar a los ojos a quien me arrancó la voz cuando solo quería hablar de amor.
A veces le pido a mi Cristo
que te sane, que te abrace.
Que un día llegue a tu vida la mujer perfecta, la princesa que tanto esperas, aunque tú nunca fuiste reino
ni refugio
ni verdad.
Que llegue, sí…
y ojalá no tenga que hacer lo que yo hice:
convertirse en madre de tus vacíos, en padre de tus sueños rotos, en enfermera de tus miedos.
Ojalá no tenga que decirte “tranquilo” cuando tú seas quien hiere, ni llorar en silencio para no molestarte.
Yo ya no soy esa mujer.
Ya no escribo para que vuelvas,
ni para que leas.
Escribo para que mi alma no se muera esperando algo que tú jamás supiste dar.
Porque aprendí
que ningún poema,
ningún amor,
ninguna lágrima,
debe escribirse
para que alguien
se quede.
𝓜𝓪𝓿𝔂♥️
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Autor:
𝑀𝒶𝓋𝓎❤️ (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 6 de julio de 2025 a las 02:10
- Comentario del autor sobre el poema: Solo quiero encontrar un motivo para desahogarme✨
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Lualpri, El Hombre de la Rosa, 🌼⚘María García Manero ⚘🌼
Comentarios3
Porque aprendí
que ningún poema,
ningún amor,
ninguna lágrima,
debe escribirse
para que alguien
se quede.
Por supuesto que no pequeña, nadie vale una lágrima tuya.
Ya aparecerá quien te ame de verdad cuando menos lo esperes.
Un abrazo y feliz domingo!
Gracias, Lualpri, por siempre acompañarme entre versos…
Escribo porque es la forma más bonita que tengo de sentir,
de soltar sin rencor lo que el alma calla.
Mis poemas no buscan retener,
sólo florecer en el silencio que deja la ausencia.
Gracias por entenderlo…
Un abrazo que también se escribe. 🌷
𝓜𝓪𝓿𝔂♥️
Otro para ti, pequeña!
Generoso y preciado tu genial versar
Saludos de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Gracias por detenerse en mis letras,
por regalarme un instante de su mirada.
No te conocía, pero valoro profundamente que se haya tomado el tiempo de leerme.
El Hombre de la Rosa
Bendiciones🌹
Hermoso, dentro de toda la dureza y tristeza que encierra.
Un saludo fraterno. Abrazo cálido.
Gracias, Mary por abrazar con tus palabras la tristeza que a veces florece en el verso.
Tu mensaje es un rayito de sol en medio de esta melancolía escrita.
Recibo tu abrazo cálido con el corazón abierto.
Un saludo fraterno también para ti, y que la poesía siempre nos encuentre.
🌹✨
💌💖
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